Desfile de los tercios antes de embarcar en la Gran Armada:
«Salió el tercio de los españoles castellanos (...) que, sin embargo, no eran tan diestros y versados en el arte militar como los soldados veteranos, aunque salieron muy lustrosos, como gente que de por sí daba grandes esperanzas».
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La huida hacia España de los náufragos de la Gran Armada de 1588 en Irlanda fue narrada, según una crónica inglesa:
«Aquellos hombres y otros compañeros, que escapando por ese camino pudieron por fin llegar a su patria, casi como nuevos Ulises, dejarían en nada las fábulas del Ulises griego».
Según una relación de sucesos antes de la salida de la armada con destino a Inglaterra, un padre jesuíta narra el encuentro de:
«(...) y más abajo estaba escrito en letra gótica lo que sigue: "Con este lienzo limpió Nuestra Señora el rostro a Nuestro Señor Jesucristo en su pasión".»
¡Un nuevo documento corrobora la participación de Lope de Vega en la Gran Armada de 1588!
Si quieres saber más:
www.armadainvencible.org/lope-de-vega...
Ahora ya sabéis por qué, lo primero que hacían los irlandeses e ingleses a los náufragos españoles que llegaban a la costa era despojarlos de sus ropas.
Imágenes: Jubón (muy probablemente español, circa 1570-1580). Colección Metropolitan Museum, Nueva York.
Tal día como hoy, 8 de marzo, pero del año 1588,
con Medina Sidonia ya de camino a Lisboa a ultimar la preparación de la Armada, las conversaciones de paz entre los delegados de una y otra corona, celebradas en los Países Bajos, se convirtieron en una suerte de banquetes, fiestas y juegos de pelota
El 25 de enero de 1589, el duque de Parma da instrucciones al capitán Burgen para que viaje a negociar con el rey de Escocia la recuperación de los náufragos de la Armada que permanecen en su reino.
Fuente: GAH, s. f
El 24 de enero de 1589, un náufrago de la gran armada de 1588 en Irlanda, Francisco de Cuéllar, alcanza, tras cuatro meses de huida por la isla, el extremo norte del condado de Antrim, muy cerca de la «Calzada de los Gigantes», donde había naufragado la galeaza «La Girona».
Durante el mes de enero de 1589, Felipe II intenta paliar las deserciones de los soldados regresados de la Gran Armada, siendo uno de los motivos la inmediata realización de una expedición al auxilio de los náufragos de Irlanda.
A estas alturas, 18 de enero, pero de 1589, Felipe II ya conocía las intenciones de un ataque inglés a la península con el objetivo de «rematar» a la Armada.
«Tenía aviso de Vuestra Majestad cómo Draque y don Antonio venían con armada para esta costa»
La potencia de los disparos propios era tal, que las tablas se abrían y el agua comenzaba a entrar. Así:
El galeón San Mateo «se abrió de puro tirar cañonazos» y la urca Gran Grifón quedó «abierta por debajo del agua, así del artillería del enemigo como atormentada de la suya propia».
340 náufragos aislados en la remota isla de Fair.
Desde el 28 de septiembre al 6 de diciembre de 1588, fecha en la que fueron rescatados, alrededor de 110 hombres fallecieron por hambre y frio.
Naufragio de la Armada en Noruega.
«Y que el rey de Dinamarca les ha hecho muy buen tratamiento a todos. Y que cien personas que serían entre hombres y mujeres y muchachos, habían fletado un navío para ir a Amburgo y de allí pasar a Flandes al duque de Parma».
Fuente: AGS, GA, leg. 262-6.
«Ahora acabo de recibir la carta de vuestra señoría en que me avisa la llegada de don Baltasar, con que he holgado mucho, porque, según los malos tiempos, temía no le hubiese sucedido alguna desgracia; sea Nuestro Señor bendito».
Fuente: AGS, E-Armadas y Galeras, leg. 455-532 y 533.
Con medio santoral en sus nombres, por supuesto que también hubo un navío en la Gran Armada de 1588 nombrado así:
La urca «Los tres Reyes Magos»
«Que está nabegable. A menester un cable, 16 lonas, 6 quintales de jarcia menuda, dos posavergas. Llebará 80 soldados».
«Confirma lo del duque de Parma por palabras expresas de que se levantará con Flandes, y que tiene hechos muy buenos apuntamientos con la reina de Inglaterra y con los circunvecinos, y que dará buenas palabras a Su Majestad mas no cumplirá en dejar su gobierno».
AGS, GA, leg. 244-228.
EN LA MAR NO SE ABANDONA A UN COMPAÑERO.
«En las armadas han de socorrerse unos a otros, aunque mueran, y que, aunque vuestra merced no tenga en esto culpa, para atemorizar a otros se habrá hecho esta prisión».
Fuente: AGS, GA, leg. 246-108.
El 2 /1/1589, el doctor Espinosa escribe al rey con el resultado de las necropsias efectuadas a los marineros de la Armada, fallecidos en puerto, tras su regreso.
«Y por tal causa constituyo y tengo por cierto que (sus muertes) lo fueron los malos manjares y malas aguas de que se sustentaban».
A buen entendedor...
Felipe II reunió, para una comida, a los señores de Castilla y, estando a mitad de misma soltó:
«Cuánto mejor pareceríais todos en Lisboa embarcados en la armada que ahora aquí, porque os digo que si el Príncipe mi hijo tuviera edad, él sería el primero que allá estaría».
«De modo que aquí se juntó toda la nobleza de España, cosa digna de ver; no falló en los ropajes vistosos, bordados y recamados, ni en las pedrerías y joyas que llevaban, ni en las innovaciones de los cortes de los tejidos de oro y plata, ni en los galones de plata y oro de adorno».
«La gente portuguesa iba muy lustrosa y llevaba uniformes y armas ofensivas y defensivas de mucho coste y ornato; parece que se hubiesen picado de envidia al ver el brillo y gentil apariencia de los soldados de Nápoles, de Sicilia y de Castilla y quisieran esmerarse para no serles inferiores».
«Dice que en la villa de Galoes (Galway) en Irlanda, han degollado más de 300 españoles, lo más cruelmente que se puede imaginar, por mandado de la Reina de los diablos de Inglaterra. En dicha costa se perdieron algunas naos y dellas se escaparon dichos inocentes, y han hecho la justicia que digo»
«Nuestro Señor lo guíe todo en su servicio y en el de Su Majestad y guarde a vuestra señoría los años que
yo deseo. Del galeón, a 28 de junio, con tantas aguas y tiempo como si fuera Navidad. El Duque de Medina Sidonia».
Fuente: AGS, E-Armadas y Galeras, leg. 455-395 y 396.
¡Feliz Navidad!
«Yo, dando gracias a Dios, pues ya no me faltaba más que ser gitano entre salvajes, comencé a mirar la mano de cada una y a decirles cien mil disparates, con lo cual tomaban tanto placer, que no había otro mejor español que yo ni que más valiese con ellos»
Fco. de Cuéllar. Náufrago de la Armada.
En los registros del galeón San Juan Bautista, aparecen los gastos de pólvora realizados en saludos durante la festividad de Nuestra Señora de Regla, por la coronación del rey de Polonia, por la boda de Alonso de Bazán y por la Pascua de Navidad y Reyes Magos, todas entre 1587 y 1588.
No son excluyentes.
Este anillo de un náufrago de la armada de 1588, recuperado del pecio de «La Girona», lleva la siguiente inscripción: «Madame de Champagney MDXXIIII».
¿A quién perteneció?
Madame de Champagney era la esposa de Nicolás Perrenot (castellanizado como Perrenoto). Lo llevaba su nieto.
Antes de la partida de la armada de 1588, en Lisboa, se entregan al galeón San Martín, para su posterior reparto, 84 banderas de lienzo «de colores blanco amarillo y colorado», algunas con las armas reales pintadas, «para ponerla en el penol de la verga maestra el día de la batalla».
«Y así desahuciados, cada uno llamando a la Virgen María, que ella fuese nuestra medianera en tránsito tan amargo, no dejando con todos nuestros trabajos las bombas y baldes, mirando la tierra con aquellos ojos y corazón que el lector podrá juzgar».Testimonio de un náufrago de la urca Gran Grifón.
El de diciembre pero de 1588, Felipe II envía a un mercarder irlandés con la misión de conocer que ha pasado con los navíos de su corona perdidos en Irlanda. Han pasado 4 meses sin noticias de ellos o han recibido informaciones basadas en rumores.