Cada año me propongo 12 cosas y, bueno, si a alguien le interesan, acá están.
Posts by AngelaPerversa
Amiga, amigo, repita después de mí.
Si una busca "Lambon" en el diccionario, aparece esto:
A mí es que la cara de lunes no hay domingo que me la quite.
Un día, de pequeña, levanté la ceja y a veces me parece que nunca voy a poderla bajar de nuevo.
#spamdecejas
Este momento de profunda humanidad y nostalgia en el que me acabo de comer el último paquete de achiras que me mandaste desde Colombia, mamá.
Nunca había soñado algo así. Nunca había soñado con que el hijo pudiera morir. Lo que sentí no tiene nombre.
Sin embargo, también soñé que era pequeño de nuevo, sentí su manita apretar la mía, sus pequeños pies, su sonrisa de dientitos alegres.
En mi corazón así se ve siempre.
En el sueño pensaba, o creía que pensaba algo así: «es muy bueno saber cuándo hay que forzarme a despertar, tengo que seguir practicando, así nunca me confundirán y sabré que el niño está bien».
Es lo que recuerdo del sueño.
Supongo que luego desperté.
Buenos días.
Dormía y yo tocaba sus pies. Tenía uno destapado y yo lo cubría. Respiraba hondo porque él estaba ahí y yo había soñado su muerte. Me habían querido convencer de que era real, pero yo sabía, yo sabía que estaba ahí, al otro lado de este cable, vivo, grande, mi hijo.
Cuando el grito por fin salió, solté la ropa —que había quedado húmeda de nuevo, de tantas lágrimas— y entraba a la casa, a mi cuarto de la infancia. Había un sofacama, donde yo debía estar durmiendo, y un colchón en el suelo, donde estaba él, a esta edad de hoy en día.
Entonces, en el sueño, pensaba, «si no puedo gritar, esto debe ser un sueño y debe serlo porque yo sé que no está muerto, no importa lo que digan. Sí sigo intentando gritar voy a despertarme y voy a verlo».
Gritaba y gritaba, porque sabía que vería a mi cachorro humano de nuevo.
En las cuerdas de ropa, vestidos negros a los que me abrazaba para gritar «¡No!». La primera vez no me salió, se sentía como cuando intento gritar en los sueños y no me sale —cosa que me perturba y siempre le contaba al hijo al despertar—, pero lo seguía intentando.
Llegaban periodistas al lugar, pero yo no veía sino el lugar girando y oía voces. Una decía «muere niño durante juego de pelota, su madre estaba presente».
Abría los ojos y estaba de luto, el pelo larguísimo negro, bañada en lágrimas, en el patio de una de mis casas de infancia.
Yo lo pateaba sin elevación hacía él y llegaba directo a su pequeño pie. Mientras él bajaba la mirada los demás niños llegaban a quitarle la pelota. Estaba en el suelo, lo pateaban y de una patada lo dispararon a la pared. Lo que sigue es todo dando vueltas.
Acostumbrado a quitarse los zapatos para jugar se fue quitando uno mientras corría, pero se dejaba el otro al ver a los demás niños calzados. Le pasaron la pelota, tenía que correr y no dejársela quitar. Corría muy rápido y me miraba, sonreía para que le lanzara el zapato.
En el sueño él era todavía un niño. Tendría unos cinco o seis. Íbamos a una plaza de mercado de pueblo a encontrarnos con mi tía Kika.
Al llegar, alguien en el centro llamaba a los niños a jugar con una pelota. Él me apretaba la mano preguntando si podía y yo le decía que claro.
En el otro barrio están en la pelea de los que no tienen hijos contra los que sí. Buscando un tuit viejo me encontré este sueño que tuve hace unos años y que es mi opinión, de alguna forma. Voy a pegarlo acá:
Menos cuatro que se siente como menos catorce, PERO, estamos bien y mejorando porque ayer amanecimos a menos quince que se sentían como la extremaunción, básicamente.
El frío no es una competencia, pero pues, queridos paisanos bogotanos, os saludo desde el exilio.
Bishop Mariann Edgar Budde
Hero.
No le acepto llamados a la calma a nadie que crea que la única motivación para irse a vivir a USA son las fantasías arribistas del sueño americano.
Mi pueblo es tan remoto que hasta ahora nos reconectaron TikTok. Está jugada de propaganda es de lo más grosero que he visto.
I have never been convinced about the idea of Blue Monday, but today is definitely one of the bluest days I’ve ever seen broadcasted. Technofeudalism has arrived in all its glory.
Buenos días, amiguitos, espero que se quejen mucho del clima de Bogotá.
¿Por qué tan brusco? ¡Cuánta crueldad al nombrarme esos manjares! Un poquito de compasión, ala.
Clásica del Dorito, no falla.
Sí, yo creo lo mismo. Mañana por fin sabremos, pero qué propaganda tan burda.
En el otro barrio se pusieron a darle bombo a la polémica chimba sobre la palabra “cucha” y, como siempre, lo único que sale de ahí es empoderamiento para bobofachos como este.
Ke vueno.
Pues sí, amigas. Ojo a la propaganda.