Recordad que el somatén era una milicia de civiles seleccionados por su afinidad con la dictadura de Primo de Rivera, armados y usados para vigilar y reprimir a quienes pensaban distinto. ¿A qué os suena?
Posts by Hace cien años y ahora.
¿Alguien me puede decir cómo puedo decirle a la Guardia Civil que sospecho, y mucho, que una web de una librería en línea es una estafa?
Dudo si te ves representado en el maltrecho cristo o en la calavera que a sus pies reposa.
Y muy tóxica. Sus frutos, sobre todo si están verdes, contienen grandes concentraciones de lantadenos, peligrosos especialmente para niños y mascotas. Aclarado esto, buen lunes.🫡
¿Pero acaso nos hemos creído que estos cretinos van a hacer algo de lo que afirman? Solo son brindis al sol para deslumbrar al facherío y rascar titulares.
Por cierto: aunque 4 pesetas de la época equivaldrían a 24€ actuales, pensad que un obrero madrileño ganaba al mes entre 6 y 9 pesetas diarias. Por tanto gastarse 4 pesetas en un libro era destinar el 50% de un sueldo diario lo que te equivaldría a que hoy te costara entre 40 o 50 euros.
Siempre resulta curioso el costumbrismo, sobre todo si es coetáneo y ese intento de crítica de la modernidad que generación tras generación se repite. De las "niñas bien" y los "pollos" a los influencers y "cayetanos" de hoy: la misma obsesión por la fachada y el estatus social.
No tengo claro si tanta sinceridad resulta realmente atractiva desde el punto de vista comercial.
“Cela —como Dalí, Picasso y tantos otros— aprovechó ese filón hasta el final de sus días. Picasso llegó a decir que lo único que había hecho en este mundo fue reírse del género humano.”
“Efectivamente: no hay mayor negocio —y Cela lo puso en práctica toda su vida— que saber explotar la estupidez humana.”
“Desmontando a Cela” de Tomás García Yebra (Ed. Libertarias, 2002)
En resumen, la ciencia no solo cura cuerpos, también civiliza sociedades. Las vacunas y los antibióticos erradicaron el terror a la tuberculosis y junto a él, la barbarie de los sacamantecas. Los antivacunas olvidan que sin ciencia, solo nos queda el oscurantismo, la superchería y la desesperación.
El remedio vino con la ciencia, no con el unto de los niños. La victoria contra la tuberculosis se logró gracias a la vacuna BCG, el descubrimiento de la estreptomicina y una mejora radical en la higiene y la vivienda. El fin de la tisis, fue curiosamente, el fin de los sacamantecas.
El caso más sonado de estos curanderos "radicales" fue el llamado crimen de Gádor, donde en 1910 se secuestró a un niño para usar su sangre y grasa siguiendo una "receta" contra la tuberculosis. Un horror real que alimentó la leyenda del "Hombre del Saco" en España.
Desesperación de la que se aprovechaban (y se aprovechan) mucho desalmado y desalmada que decían (y dicen) tener remedios eficacísimos e infalibles para su cura. Pura charlatanería en beneficio de sus bolsillos, cuando no prácticas bárbaras hijas de la superstición.
No es que fuese una práctica habitual, ni mucho menos, pero nos da idea de la desesperación que conllevaban ciertas enfermedades sociales como la susodicha, las venéreas o el, aún por vencer, cáncer.
¿Cuál era el origen y lógica de estas prácticas? En la medicina popular imperaba la idea de que "lo semejante curaba a lo semejante". Si un cuerpo estaba seco (tísico) y desgastado, necesitaba la sustancia más "lozana" y rica en vida para regenerarse, al igual que ocurría con su sangre.
La tuberculosis producía cerca de 30000 muertes al año en la España de los años 20. Enfermos y familias, desesperadas, acudían a medicinas y terapias "alternativas" algunas tan expeditivas como beber sangre de un niño y untar el pecho del enfermo con su grasa corporal.
En la España rural de 1926 aún convivían ciencia con superstición, tanto es así que este reporte de la agencia Febus, documenta el degollamiento de un niño por supuestas prácticas de curanderismo. 🧵
Why do they always have to depict him with bat wings if he was an angel? What have bats ever done to humanity?
Es una corriente que sustituye ideales por moralina, tratando de abarcar todas las agendas (feminista, ecologista, proteccionista, antirracista y de defensa de colectivos) y que tiende a priorizar el activismo simbólico y discursivo por encima de una transformación impulsada desde la base social.
Corrigiendo titulares.
Anhelo el día en que afirmen sin rubor, "No hay Europa sin cristianos viejos".
Nota final: lo de no ilustrar lo que afirmo con viñetas es adrede. No busco disparar contra quienes se buscan las habichuelas duramente en un medio que amo pero al que cada vez me siento más ajeno.
Conclusión por no hacerlo esto más largo: no falta talento sino exigencia. Y sin exigencia, el medio se acomoda y, desgraciadamente, se empequeñece.
Mientras tanto, las editoriales tiran de clásicos. Y menos mal. Pero huele más a refugio para lectores exigentes que a apuesta real por el presente.
Otra vía de escape: fantasía clónica, manga de manual o cursilería sin filtro. Referencias recicladas, riesgo mínimo. Todo reconocible y poco memorable.