Créditos de las imágenes: NASA
Posts by Doctor Fisión
Artemis II no es el destino. Es la prueba de que todavía sabemos soñar y de que esta vez, es un sueño aun mayor.
La nave, bautizada como Integrity, volverá el 10 de abril, cayendo sobre el Pacífico, pero cuando regresen no volverán al mismo mundo, porque este no es el final del viaje, es el comienzo de una nueva era.
Rodearán la cara oculta de la Luna, que durante siglos ha sido un misterio, y se alejarán más de 400.000 kilómetros de la Tierra, más lejos de lo que cualquier ser humano ha estado jamás. Irán al límite para demostrar que los límites se pueden superar.
En esta misión no tocarán la superficie lunar, ni colocarán una bandera. Pero harán algo mucho más importante.
A las 6:35 de la tarde (hora del este de EE. UU.), desde el Centro Espacial Kennedy, despegó la misión Artemis II. A bordo iban cuatro personas, pero junto a ellas viajábamos todos: Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen.
Ayer, 1 de abril de 2026, la humanidad dio un paso que llevaba más de medio siglo esperando: regresamos al espacio profundo. Y no fue solo un lanzamiento, sino un recordatorio de quiénes somos cuando miramos hacia arriba.
Vamos a la Luna.
Pero no para visitarla, sino para quedarnos.
Referencia: Hubble & Euclid zoom into cosmic eye. ESA. 3 Mar 2026. Press release.
Si analizamos cómo este material se mezcla con el espacio interestelar, podemos entender mejor cómo se recicla la materia en la galaxia y cómo el cosmos se enriquece con los elementos químicos que luego permitirán formar nuevas estrellas.
Esos anillos concéntricos, que parecen ondas en un estanque, sugieren que la estrella central no murió de forma tranquila, sino con episodios de actividad. Además, su forma llena de nudos, chorros y filamentos apunta a que en el centro podría haber un sistema binario.
Al unir ambos telescopios, los astrónomos pueden ver a la vez el corazón del "ojo", donde una estrella moribunda expulsa capas de gas en pulsos cada 1500 años, y también las estructuras extremadamente débiles de gas que se extienden a años luz alrededor.
Lo que estás viendo es NGC 6543, una de las nebulosas planetarias más complejas. Está a unos 3300 años luz, en la constelación del Dragón. La Agencia Espacial Europea ha publicado un zoom sin precedentes que combina la nitidez de Hubble con el enorme campo de visión del telescopio Euclid.
Si quieres saber más sobre este tema acabo de subir un vídeo largo a mi canal de YouTube. ¡No te lo pierdas porque merece la pena! Te dejo el enlace aquí youtu.be/rG1Yrlw18KQ
Aquí aparece el gran conflicto: todo lo que cruza el horizonte parece quedar atrapado para siempre. Pero la mecánica cuántica afirma que la información física no puede desaparecer. Dos teorías que funcionan perfectamente… llegan a conclusiones distintas en este límite extremo.
Cuando decimos que nada puede escapar de un agujero negro no hablamos de fuerza ni de velocidad, sino de causalidad. Más allá del horizonte de eventos no existe ningún camino que lleve de regreso al exterior.
Un agujero negro no es una aspiradora cósmica. Es una región del espacio-tiempo donde la gravedad deforma la geometría del universo hasta tal punto que, más allá del horizonte de eventos, todos los caminos posibles hacia el futuro conducen inevitablemente hacia el interior.
Durante décadas, los agujeros negros han sido uno de los mayores retos para la física. No porque no sepamos describirlos matemáticamente, sino porque en su interior las reglas fundamentales, como el tiempo o la causalidad, dejan de comportarse como esperamos.
Si quieres saber más sobre la estructura a gran escala del universo acabo de subir un vídeo largo a mi canal de YouTube. ¡No te lo pierdas porque merece la pena! Te dejo el enlace aquí youtu.be/CQSq9mnbLH4
Cada estrella, cada átomo y cada forma de vida posible dependen de ese delicado entramado inicial. Y quizá, cuando comprendemos eso, el universo deja de parecer frío y distante, y empieza a ser profundamente coherente.
Por tanto, nuestro lugar en el universo no es una dirección fija, sino una historia de conexiones gravitatorias. Una historia que nos recuerda que incluso a escalas inconcebiblemente grandes, no estamos aislados, sino profundamente integrados en la estructura del cosmos.
No vivimos en un punto aislado del espacio, sino dentro de una cuenca de atracción gigantesca, conectada a la red cósmica a través de filamentos de materia oscura.
Entender la estructura a gran escala del universo no consiste únicamente en cartografiar filamentos y vacíos, sino en reconocer que nuestra propia existencia está ligada a condiciones físicas establecidas cuando el cosmos apenas comenzaba a desarrollarse.
He subido un vídeo largo a YouTube en el que lo cuento todo en detalle. ¡No te lo pierdas porque merece la pena! Te dejo el enlace aquí youtu.be/peJsclm1kmI
Ponte cómodo porque en este vídeo te voy a contar qué es la materia oscura, por qué sabemos que existe aunque no podamos verla, qué pistas ha dejado a lo largo de la historia del universo y por qué resolver este enigma es uno de los mayores retos de la ciencia moderna.
Te hablo de una pieza del puzle que dejó su huella incluso en los primeros instantes tras el Big Bang, y que es capaz de curvar la luz de objetos lejanos. Sin embargo, ¿cómo es posible que, representando la mayor parte de la materia del cosmos, ni siquiera pueda ser detectada?
Algo que no emite luz y que no podemos observar directamente, pero cuya influencia es tan profunda que sin ella el universo simplemente no tendría la forma que tiene.
Todo lo que ves, estrellas, galaxias, planetas e incluso nosotros mismos, parece estar sustentado por un concepto que sigue siendo un misterio para la comunidad científica: la materia oscura.
Referencia: Rampinelli, L., Facchini, S., Leemker, M., Isella, A., Curone, P., Benisty, M., ... & Testi, L. (2025). Water vapor emission at the warm cavity wall of the HD 100546 disk as revealed by ALMA. arXiv:2512.06439.
Y no solo eso: esa misma región coincide con la presencia de moléculas orgánicas, lo que sugiere que allí se concentran ingredientes esenciales para la formación de planetas y quizá para la vida.