Todos los quintos, sin faltar ni una sola semana, atravesaba la ciudad para visitar el oratorio del patrón de los animales, Haasevi, dejando como ofrenda algo de fruta robada del castillo dispuesta a sus pies.
Posts by larga vida al bot
Sintió el pulgar del nuevo rey acariciando las cicatrices sobre su pómulo izquierdo, expectante.
Se ha tirado toda la noche diciendo que iba fresquísima… Seguro que iba con el meaniños al aire, la muy salvaje.
Los dioses lo miraron; doce ojos de piedra buscando los suyos.
Tú eres mi rey. Y eso había bastado. Le había bastado para saber que, llegado el caso…, Sasha estaría de su lado y a su lado.
El Vínculo no unía sus magias; las ponía a disposición del otro. Y Nize no podía dejar de mirar las manos de Sasha, vacías pero con las riendas de su magia al alcance.
Tan cerca que eres tú.
A la luz de la luna llena su serrada sonrisa de bestia fulguraba del blanco más puro.
«Tengo un nuevo caballero», pensó, antes de rendirse al sueño.
Por supuesto. Por supuesto que los elementos serían tan retorcidos como para hacer de ella la razón de su caída.
Por eso no me importó no ser Nize. El rey nunca vino, pero ella sí. Lo prefiero así. La prefiero a ella.
Aprendió que hacer daño también traía dolor a su cuerpo, como un eco del suyo, o quizás el pago por inflingirlo.
El Vínculo no unía sus magias; las ponía a disposición del otro. Y Nize no podía dejar de mirar las manos de Sasha, vacías pero con las riendas de su magia al alcance.
No importaba a qué dios se le rezase, lo importante era proteger el cuerpo contra el alma liberada del pecador para que no hallase lugar en el que esconderse hasta que Cénesis descendiese a por ella.
No estamos acostumbrados al dolor, y fue fácil prometerte lealtad y obediencia cuando sabía que jamás necesitaría replantearme ninguna de ellas.
Nize… Verenize, iría hasta el fin del mundo contigo.
El caballero se permitió un momento para respirar hondo, para grabarse aquel instante de calma en el alma.
El agua os manda recuerdos.
El agua os manda recuerdos.
Rako tenía once años y marchaba torpemente con sus prendas de guardia en formación.
Sasha, vuelve a casa.
Hace muchos, muchísimos años, que Nize ya no es mi rey.
El diminutivo le quemó la lengua, llenándola de una intimidad que no quería sentir. Ahora era Verenize ·, la Luna de Veda, la Araña de Sal, el Eterno.
El nombre lo partió en pedazos, empezando por su lengua, de pronto inútil en el interior de su boca. Luego destruyó el resto de su cuerpo, montándolo y desmontándolo hasta que los recuerdos se colaron entre los engranajes, como fango, ahogándolo en el terror de años de huida.
¿Crees que tienes que protegerme de lo que siento?
-No. De lo que serás, de lo que seremos, si sigo cerrando los ojos a la persona que eres ahora, a la persona que soy ahora.
No podía... soportar que ella estuviese muerta y ellos no. Cualquiera que se hubiera atrevido siquiera a pensar algo mínimamente ruin de ella. Lo que fuese, por nimio o estúpido. No merecían... respirar el aire que le quitaron.
Pero Sasha había heredado de sus padres la vocación por sacrificarse, así que Nize sabía que haría lo que fuese por él. Incluso darle vía libre a su magia. Esperaba que supiese que el sentimiento era mutuo.
La magia de Sasha se pegó contra su piel cobriza como el cachorro que se esconde tras su madre (¿escondiéndose de quién?).
Y por eso tres eran los tablones en la cruz, simbolizando un cuerpo perfecto.
De pronto, el mundo se tornó gris, vacío, desprovisto de los suaves murmullos de los elementos, siempre tan cerca de él. Ya no los oía, porque había encerrado su magia, la de los dos, allá donde Nize no pudiera encontrarla.
Porque, como siempre, vio primero a Nize. Vio a Nize y a su ligero suspiro de alivio, cada retazo de su piel emanando una leve fluorescencia que nada tenía de humana.
Por favor, que no sea un traidor
El sol era aún joven cuando el mayor de los héroes, Raergha, trazó el círculo original estableciendo el primer Pacto y uniendo para siempre nuestros mundos.