Bratz recreate Cassie and Maddy in ‘Euphoria’ Season 3.
Posts by Laurita🦋
Some Mt. Komorebi houses I built today. The middle house is inspired by Azuma House by Tadao Ando.
Y hasta aquí la actu de hoy, seguiremos cuando podamos ❤️
Besitos 😘✨
Mina se marchó y en cuanto lo hizo, una sensación de tristeza invadió de pronto la mente de Ares. Gin le gustaba desde el primer momento, pero su madre se había percatado de ello y ahora, había tenido que renunciar a ella por culpa de su madre. Solo esperaba que ella al menos cumpliera su parte...
Ares asintió y soltó un suspiro aliviado. Ahora por fin su madre dejaría en paz a la familia Legacy, pues aún sentía que no se había vengado de Eros, pero Ares lo había conseguido al alejarse de Gin. Mina soltó un resoplo y se dio la vuelta para irse.
"Y por cierto, date una ducha, hueles a perro".
Mina volvió a cruzarse de brazos y miró a su hijo con dureza.
"Sí, por la cuenta que te trae...", susurró con maldad.
"Espero que ahora cumplas tu palabra y dejes a Gin y a su familia en paz de una vez", contestó Ares apretando los dientes.
"Tranquilo querido, un trato es un trato", dijo Mina.
Mina se quedó perpleja ante la actitud de su hijo.
"Pero Ares, no me digas que...", miró a su hijo y enseguida lo entendió, "Oh Watcher, ¿enserio? ¿Es que te has enamorado de esa mocosa?"
"Eso a ti no te importa", contestó Ares con brusquedad, "Lo importante es que ya no me hablo con ella, ¿no?"
Dejó de golpear el saco, se quitó los guantes y se cruzó de brazos.
"La verdad es que no me apetece hablar, ¿así que podrías dejarme solo?"
Mina se echó a reír.
"Ay, adolescentes... ¡Quién os entiende! Un día queréis esto, luego lo otro..."
"Mamá, por favor, sal de mi cuarto, quiero estar solo".
Con todas sus fuerzas, golpeó el saco de boxeo antes de contestar un seco y corto 'sí'.
"Oh, estupendo", sonrió Mina complacida, "¿Ves como no ha sido tan difícil? Sé que ahora lo ves como algo horrible, pero eres joven y tendrás a todas las chicas que quieras a tus pies".
Ares suspiró.
"Mamá, ahora enserio, ¿qué quieres?", preguntó Ares y esta vez con un tono visiblemente molesto, "Estoy ocupado".
Mina se cruzó de brazos, su hijo tenía intuición al fin y al cabo.
"Solo quería asegurarme de que has hecho lo que hablamos".
Ares apretó los puños tratando de controlar su rabia.
"¿Ahora te interesa cómo voy en clase?", contestó Ares sin dejar de golpear el saco.
"Bueno, me guste o no, soy tu madre al fin y al cabo, así que no estaría de más que te espabilases un poco, ¿no crees?"
Ares quiso reírse, pues su madre nunca había mostrado jamás preocupación por sus estudios.
Mientras seguía golpeando el saco con rabia, Mina entró en la habitación. Genial, lo que le faltaba a Ares, aguantar una vez más las amenazas de su madre...
"Así que sigues aquí...", susurraba Mina mientras entraba en su cuarto, "Deberías dejar eso y ponerte a estudiar, ¡vas fatal en los estudios!"
Ares llevaba unos días de muy mal humor, pues al final su madre había conseguido su objetivo: alejarle de Gin. Y era una pena porque Ares sentía que Gin le gustaba de verdad. Pero su madre sabía darle donde más le dolía, y a base de amenazas Ares había tenido que hacerle daño y se odiaba por ello.
Mientras tanto... Aquella tarde en Villa Ofelia, Ares golpeaba duramente su saco de boxeo. Había tenido unos días muy duros, tanto en casa como en el instituto y como sim irascible que era, necesitaba desahogarse.
"Muchas gracias, Pere", dijo Gin sonriendo, "La verdad es que es un poco duro tener mi primer baile sin pareja, menos mal que te tengo a ti".
Pere le miró con dulzura.
"Como tú has dicho, para eso están los amigos".
Y ambos sonrieron y siguieron caminando a casa de Gin.
"¡Ay, no!", gritó Gin horrorizada, "¡Me había olvidado por completo del baile! Y aún no he buscado pareja, iré sola a este paso..."
Pere soltó una risotada.
"Tranquila, Gin, yo tampoco tengo pareja", sonrió, "Es más, si quieres podemos ir juntos como amigos, ¿qué te parece?"
Gin sonrió aliviada.
Tras una breve pausa, Pere decidió hablar.
"Bueno, no te preocupes, ese sim estúpido no merece la pena", sonrió, "Cambiando de tema, ¿ya tienes pareja para el baile de invierno?"
El corazón de Gin dio un vuelco de pronto al escuchar aquello. ¡Se había olvidado por completo del baile de invierno!
"¿Estás segura? Ayer te vi muy afectada...", dijo Pere.
"Sí, de verdad, solo que me llevé una decepción porque pensaba que había algo bueno dentro de él, pero que equivoqué".
Pere la miró unos segundos en silencio.
"Es que eres demasiado buena Gin, y encima con gente que no lo merece".
"Lo sé".
"¿Cómo que un acercamiento?", preguntó extrañado Pere, "¿A qué te refieres?"
"No te preocupes, Pere, enserio", contestó de inmediato Gin al ver la inquietud de Pere, "Sólo que intentó hacerse un poco el bueno conmigo, pero no le salió bien, es un falso de mucho cuidado".
Pere la miró perplejo.
"¿Ares?", dijo Pere sorprendido, "¿Ese niño que nos pegaba en el parque? Bueno, que me pegaba a mí, y tú le pegaste a él..."
Gin esbozó una leve sonrisa al recordarlo, que de inmediato borró.
"Sí...", suspiró, "Me da vergüenza decirlo, pero tras la muerte de mi abuelo tuve un acercamiento con él".
"Si no me lo quieres contar, no te preocupes...", murmuró Pere, "Pero si puedo ayudarte en algo..."
Gin suspiró, lo cierto es que no merecía la pena preocupar a Pere y menos por algo que se había acabado antes de empezar. Aún así, decidió comentarle algo a Pere.
"Es solo el tonto de Ares".
Tras un rato, Pere se ofreció para acompañar a Gin a su casa, pues ya se había hecho de noche y así podía hablar un rato más con ella.
"Por cierto, ¿pudiste solucionar ese problema que tenías ayer?"
Gin agachó la cabeza, no había pensado en Ares en todo el día hasta que Pere lo mencionó.
"Bueno".
Ambos se acercaron y se abrazaron.
"Muchas gracias por ayudarme, Gin", dijo Pere.
"Para eso están los amigos", contestó Gin, "Además, algo de razón tienes. Apenas he visto a mi tío desde que está con Serena así que... ¡Vamos a solucionar esto!"
"¡Sí!", sonrió entusiasmado Pere.
"Pero si no me crees, ¿por qué me ayudas?", insistió Pere.
Gin le miró con dulzura.
"Pues porque somos amigos, Pere. Y aunque lo que dices no tiene ningún sentido, te ayudaré porque para eso están los amigos, ¿no?"
Pere miró con ternura a Gin, le gustaba saber que tenía una amiga de verdad.
"Venga Gin, encima no te burles...", susurró Pere tratando de disimular su risa.
"Lo siento", dijo Gin tras reírse, "Venga, mañana te acompañaré a Glimmerbrook y veremos a esa hechicera que dices".
"¿De verdad? ¿Entonces me vas a ayudar?"
"¡Claro que sí! Aún me cuesta creerte, pero te ayudaré".
Pero tras unos segundos mirándose en silencio, Gin no pudo aguantar más y se echó a reír de pronto.
"¿Enserio?", dijo Pere, "¿Y ahora por qué te ríes?"
"¡Es que pones una cara muy graciosa cuando te enfadas!", contestó ella con una risotada.
Al oír eso, Pere intentó cambiar su expresión.
Gin se puso de pie de un salto y se puso frente a Pere, apretando los puños con rabia.
"¡Está bien, tú ganas!", gritó Gin, "No tiene nada de sentido lo que estás diciendo, pero estés equivocado o no, te ayudaré porque eres MI amigo. ¿¡Eso es lo que querías oír!?"
Ambos se miraron con dureza.
Pere observó a Gin unos segundos con decepción, hasta que volvió a levantarse de la cama.
"Vaya Gin, pensaba que al ser mi amiga confiarías en mí, pero ya veo que no... Está bien, no te voy a obligar a hacerlo, pero voy a acabar con esta situación contigo o sin ti".
"Pere...", susurró Gin.