El misticismo que envuelve al álbum ★ (Blackstar) de David Bowie radica en su carácter de despedida deliberada y enigmática, grabado mientras luchaba en secreto contra el cáncer que lo consumía durante 18 meses. Consciente de su inminente partida, Bowie planeó esta obra como un "regalo de despedida" —según palabras de su productor Tony Visconti—, infundiéndola de simbolismo oculto y referencias a la mortalidad que, tras su muerte solo dos días después del lanzamiento, revelaron su intención de orquestar un adiós artístico. Las letras reflejan esta conciencia fatal: en la canción titular, versos como "Algo ocurrió el día que murió / Su espíritu se elevó un metro y se apartó / Alguien más tomó su lugar y lloró valientemente: 'Soy una blackstar'" evocan la trascendencia y el legado; mientras que en "Lazarus" —cuyo video lo muestra postrado en una cama de hospital con ojos vendados—, abre con "Mira arriba, estoy en el cielo / Tengo cicatrices que no se pueden ver", una declaración póstuma que suena a voz desde el más allá, sellando un testamento poético y profético donde Bowie, como un mago eterno, transforma su fin en una estrella negra inmortal. ★
★ ★ David Bowie, Blackstar ★ ★ a 10 años de la inmortalización.
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