En esta fotografía, David López Panea trabaja en su taller sobre un gran lienzo inspirado en el paisaje húmedo de Tablada, en Sevilla, al suroeste de España. Su obra parte de la naturaleza y la deconstruye: no reproduce el paisaje, sino que lo desmonta y lo recompone mediante gestos amplios, capas de pigmento y líneas verdes sinuosas que evocan cauces y láminas de agua sobre sedimentos.
Tablada ocupa unas 360 hectáreas y actúa como una llanura de inundación natural. Desde hace más de dos décadas, la comunidad científica advierte sobre la naturaleza inundable de sus suelos y los riesgos asociados a su urbanización. Entre las propuestas se incluye la construcción de diques para evitar las inundaciones estacionales y permitir el desarrollo urbanístico en terrenos de titularidad privada. Estas intervenciones alterarían de forma sustancial los procesos hidrológicos que sostienen el ecosistema y podrían afectar al interés público. Al mismo tiempo, existen numerosas iniciativas ciudadanas que trabajan para proteger este espacio de alto valor ecológico.
La pintura funciona así como interpretación y como testimonio: un recordatorio visual de que el agua modela el territorio mucho antes de que los planos intenten redibujarlo.
Fotografía original + INFO en imaggeo.egu.eu/view/19476/
Arte y ciencia dialogan en Tablada: un humedal naturalmente inundable donde el suelo guarda memoria del agua. Pintar también es una forma de proteger el territorio.
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