La caballero justo acababa de ponerse de pie cuando ambas hojas volvieron a engancharse, dejándolos cara a cara. —¿De qué estás hecha, mujer? —jadeó, buscando con la mirada algún rastro de la piel de Rexa entre todo el hollín que la recubría—. ¿De hielo, acaso? —De la ira de Jaexe —respondió, dando un paso hacia delante, haciendo fuerza para atravesar la endeble hoja de Kalid con su nueva espada de espinas.
—Syban se parece más a su difunto padre. Es paciente, leal, sensible… y perdidamente enamoradizo con cualquier hombre apuesto que se le cruce por delante. El rey del viento contuvo una risa suave, un suspiro transformado en sonrisa, y ambos retomaron el camino de nuevo. —Pensé que lo que os unía a Syban y a ti era amor, matarreyes. —Y lo es. —La mujer se llevó la mano al pecho primero y a la empuñadura de la espada después, como si hablar sobre sus sentimientos le despertara la necesidad de protegerse—. El príncipe es mi amigo, es alguien por quien daría mi vida, por quién destruiría mundos…, por quien mataría reyes… ¿Qué es el amor si no es eso? Gabel le dedicó una mirada que muy pocas veces le habían dedicado a Rexa, una llena de ternura y admiración. La matarreyes tuvo que contener el aliento, sorprendida por el cosquilleo que una mueca amable le había provocado en el vientre. —Qué honor ser tu amigo.
—Pensé que, una vez muerta, yo sería libre, pero no dejo de escucharla. Está en cada acción que hago, tras cada palabra que pronuncio —confieso, temblando por lo mal que me hace quedar eso. Sin embargo, al Lorenzo no poner ninguna mueca de desagrado, concluyo con un pensamiento que lleva atormentándome muchísimo tiempo—: A veces, siento que al morir ella, su alma echó a la mía de mi cuerpo y se quedó en mi interior, llegando al punto de no reconocerme cuando me miro en el espejo. No soy mi reflejo, pero tampoco sé quién debería ser.
—Vi, querida, no sé yo si es buena idea irrumpir en la habitación de un huésped con un arma. —No es un arma —digo sin mirarle. —Es una lámpara de dos metros con forma de pene —me dice Rain con cierto nerviosismo en la voz. —Bueno, pues cojo otra, ¿esta con estampado de tetas te parece bien? Rain abre la boca, la cierra, y repite lo mismo un par de veces más antes de soltar un suspiro y desistir. —No quiero que te despidan —lloriquea detrás de mí cuando retomo mi marcha por el vestíbulo.
No son los mejores, pero sí que son mis cachitos favoritos del 2025 ✍️
1. #ProyectoMatarreyes 👑⚔️❄️
2. #ProyectoMatarreinas 👑⚔️🌸
3. #ProyectoRojo ❤️🔥💄 (está en @laurinaynuria.bsky.social)
4. #ProyectoCaramelo 🍬🐀🐈⬛ (también está en @laurinaynuria.bsky.social)