4 weeks ago
De Villavicencio a Uspallata: curvas, historia y naturaleza
Tiempo estimado de lectura:
4 minutos
Hay caminos que no se recorren: se saborean. La vieja ruta que une Villavicencio con Uspallata, en Mendoza, es uno de ellos. Son poco más de cien kilómetros de historia, montaña y silencio, donde cada curva abre una postal distinta de la precordillera.
Un viaje que empieza en Canota y termina en el valle de Uspallata, atravesando paisajes que mezclan naturaleza, arqueología, minería y memoria sanmartiniana.
## El punto de partida: Canota
El recorrido comienza en Canota, en el piedemonte mendocino. Allí un monumento recuerda un momento clave de la historia: el punto donde el Ejército de los Andes se dividió para emprender el cruce hacia Chile en 1817. Desde este lugar arranca la Ruta Provincial 52, que trepa hacia la precordillera. El paisaje empieza a cambiar: jarillas, cerros pelados y el silencio del desierto mendocino marcan el ritmo del viaje.
Consejo viajero: salir temprano. La luz de la mañana pinta de dorado las laderas y hace que el camino sea todavía más fotogénico.
Canota
## Villavicencio: el hotel, la reserva y la fauna
A unos 50 kilómetros de Mendoza aparece uno de los íconos del turismo provincial: el Gran Hotel Villavicencio, inaugurado en 1940 y hoy Monumento Histórico Nacional. El edificio se levanta dentro de la Reserva Natural Villavicencio, un área protegida de más de 60 mil hectáreas que conserva fauna típica de la precordillera. Aquí no es raro cruzarse con guanacos, zorros o aves rapaces mientras se recorren los senderos.
Consejo viajero: manejar despacio. Los animales suelen cruzar el camino y, además, detenerse en los miradores es casi obligatorio.
Villavicencio
## Los caracoles y la Cruz de Paramillos
Desde el hotel comienza uno de los tramos más famosos: los caracoles de Villavicencio, una serie de curvas que ascienden por la montaña con vistas espectaculares. Este camino fue parte del antiguo corredor que conectaba Buenos Aires con Chile durante la colonia. Más arriba aparece la Cruz de Paramillos, uno de los puntos más altos del recorrido, desde donde en días claros se puede ver el Aconcagua y gran parte de la cordillera.
Consejo viajero: detenerse un momento en silencio. El viento y la inmensidad del paisaje explican por qué este lugar se volvió casi un ritual para quienes recorren la zona.
Cruz de Paramillos
## Las minas y el bosque petrificado de Darwin
La ruta continúa hacia las Mina de Paramillos, donde aparecen los restos de antiguas explotaciones mineras. Estas minas de plata, plomo y zinc fueron trabajadas desde tiempos coloniales y están entre las más antiguas del país. Unos kilómetros antes, en esta zona, también se encuentra el llamado Bosque de Darwin, donde el naturalista inglés identificó troncos petrificados de unos 230 millones de años durante su viaje por Sudamérica en 1835.
Consejo viajero: caminar con calma y mirar el suelo. Muchas veces los fósiles aparecen casi escondidos entre las rocas.
Bosques petrificados de Darwin
Minas de Paramillos
## Cerro Tunduqueral y los petroglifos
Ya cerca de Uspallata aparece uno de los sitios arqueológicos más fascinantes del norte mendocino: el Cerro Tunduqueral. En sus rocas hay petroglifos con figuras humanas, animales y máscaras que se atribuyen a antiguos pueblos originarios que habitaron la región. El lugar era considerado sagrado por estas culturas, donde se realizaban ceremonias vinculadas al sol, la tierra y el aire.
Consejo viajero: llevar agua y zapatillas cómodas. El sendero es corto, pero el sol de montaña pega fuerte.
Petroglifos del Cerro Tunduqueral
## El final del camino: las Bóvedas de Uspallata
El viaje termina en Uspallata, donde uno de los sitios históricos más curiosos son Las Bóvedas. Estas construcciones de adobe con forma de huevo funcionaron como hornos metalúrgicos para procesar minerales de las minas cercanas y forman parte del patrimonio histórico de la región. La tradición popular sostiene que San Martín las utilizó para fundir material destinado al Ejército de los Andes, lo que suma un aura épica a este rincón de montaña.
Las Bóvedas
## Un camino para hacer sin apuro
La ruta entre Villavicencio y Uspallata no es un simple traslado: es un recorrido por capas de tiempo. En pocos kilómetros conviven el cruce sanmartiniano, la minería colonial, los fósiles de Darwin, el arte rupestre y la fauna de la precordillera. Todo enmarcado por una geografía áspera y hermosa.
Consejo final: no planificarlo como un trayecto rápido. Este es un camino para detenerse, mirar el horizonte… y dejar que la montaña haga su trabajo.
De Villavicencio a Uspallata: curvas, historia y naturaleza
comecuco.org/de-villavicencio-a-uspal...
#Mendoza #Turismo #Uspallata #Villavicencio
0
0
0
0