Un ecosistema colapsado en cadena La presión sobre el Dodo no se limitó a los depredadores recién llegados ni a la caza directa.
Un ecosistema colapsado en cadenaLa presión sobre el Dodo no se limitó a los depredadores recién llegados ni a la caza directa. Los colonizadores también comenzaron a talar los bosques de ébano, un recurso muy valioso en Europa, lo que destruyó el hábitat forestal donde el Dodo encontraba refugio y alimento. Con menos espacios seguros para anidar y alimentarse, su https://es.gizmodo.com/la-inminente-extincion-de-un-gran-depredador-solo-quedan-17-ejemplares-en-un-unico-pais-2000154557.El problema se agravó por su baja tasa de reproducción: solo ponía un huevo por temporada. La recolección de esos huevos por parte de los humanos selló su destino. En apenas unas décadas, la población pasó de ser abundante a casi inexistente, sin posibilidad de recuperarse. El último avistamiento confirmado de un Dodo vivo data de 1662, menos de 70 años después de la llegada de los colonizadores.