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#ProyectoVapor

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Estoy súper desconectada de las redes porque últimamente se me hacen muy bola :/

Pero ya acabo #ProyectoVapor y estaré de vacaciones de escritura para recargar pilas ✨

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Silas alzó las cejas, su mirada brilló bajo la incipiente oscuridad del
atardecer. No obstante, dirigió la atención al chófer.
-Gracias, Alfred. Puedes retirarte.
Sybil sintió un pellizco en el estómago. La voz de su gemelo no parecía
la misma. Más severa, más dura. Con menos alma.
Entró al hall y, como por inercia, se dirigió directamente a la consola de pared que descansaba a la derecha bajo un gran espejo de marco dorado. Se quitó el pequeño sombrero sujeto con agujas, liberando su rostro de la redecilla que lo había cubierto. Se miró al espejo. La estancia se oscureció cuando se cerró el portón.
Tras ella, aparecieron dos ojos oscuros como el abismo. Como los suyos.
Lentamente, Sybil se volvió hacia Silas.
Mirarlo siempre había sido como enfrentarse a su propio reflejo. El mismo pelo, aunque el de él era corto, pero igual de negro, liso y abundante.
Los mismos labios finos, la misma nariz delgada y algo salida, las mismas orejas que, por una extraña rareza, casi parecían acabar en punta. El cuello elegante, la nuez ligeramente marcada, las manos blancas de dedos largos y ágiles. La tez pálida. Los ojos idénticos a los de ella: intensos y oscuros como el abismo.
Sin embargo, en esta ocasión, su gemelo no parecía del todo el mismo.
No quedaba nada del muchacho de dieciocho años que se había despedido de ella frente a esa misma puerta; aquel joven la había abrazado con su cuerpo delgado y tembloroso, esforzándose por contener las lágrimas bajo la atenta mirada de su padre en aquella madrugada de prisas y susurros en la oscuridad.
No. El hombre que se alzaba ante ella, vacilante, expectante, por un segundo se le antojó otra persona. Un extraño. Alguien que se parecía a su hermano pero que no era del todo él.
Mismos cabellos, misma tez, mismos ojos. Y, sin embargo, los cabellos
más lacios, la tez apagada. Los ojos de otro.
Igual que ella. Un extraño para ella.

Silas alzó las cejas, su mirada brilló bajo la incipiente oscuridad del atardecer. No obstante, dirigió la atención al chófer. -Gracias, Alfred. Puedes retirarte. Sybil sintió un pellizco en el estómago. La voz de su gemelo no parecía la misma. Más severa, más dura. Con menos alma. Entró al hall y, como por inercia, se dirigió directamente a la consola de pared que descansaba a la derecha bajo un gran espejo de marco dorado. Se quitó el pequeño sombrero sujeto con agujas, liberando su rostro de la redecilla que lo había cubierto. Se miró al espejo. La estancia se oscureció cuando se cerró el portón. Tras ella, aparecieron dos ojos oscuros como el abismo. Como los suyos. Lentamente, Sybil se volvió hacia Silas. Mirarlo siempre había sido como enfrentarse a su propio reflejo. El mismo pelo, aunque el de él era corto, pero igual de negro, liso y abundante. Los mismos labios finos, la misma nariz delgada y algo salida, las mismas orejas que, por una extraña rareza, casi parecían acabar en punta. El cuello elegante, la nuez ligeramente marcada, las manos blancas de dedos largos y ágiles. La tez pálida. Los ojos idénticos a los de ella: intensos y oscuros como el abismo. Sin embargo, en esta ocasión, su gemelo no parecía del todo el mismo. No quedaba nada del muchacho de dieciocho años que se había despedido de ella frente a esa misma puerta; aquel joven la había abrazado con su cuerpo delgado y tembloroso, esforzándose por contener las lágrimas bajo la atenta mirada de su padre en aquella madrugada de prisas y susurros en la oscuridad. No. El hombre que se alzaba ante ella, vacilante, expectante, por un segundo se le antojó otra persona. Un extraño. Alguien que se parecía a su hermano pero que no era del todo él. Mismos cabellos, misma tez, mismos ojos. Y, sin embargo, los cabellos más lacios, la tez apagada. Los ojos de otro. Igual que ella. Un extraño para ella.

Os comparto un fragmentito nuevo de #ProyectoVapor
#Litesky

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🎉 #ProyectoVapor ya ha pasado las 27mil palabras! 🥳

#Litesky

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Ivy gritó. Un hombre que no se había dejado intimidar por los disparos de Sybil se había escabullido entre las sombras y ahora la rodeaba por detrás; el brazo aprisionaba hombros y cuello, y mantenía el cañón de un revólver en su sien.
Sybil lo apuntó con el suyo.
—Quieto, o le vuelo la cabeza a tu amigo —advirtió él. Tenía la voz rasposa, como si tan sólo se alimentase de cigarros y whisky.
Ivy trató de zafarse retorciendo su cuerpo, incluso intentando golpear a su captor, pero él mantenía el abrazo férreo y el arma demasiado apretada contra su sien; como si quisiera introducirla del todo en su cráneo para cerciorarse de que no fallaba. Del forcejeo, la gorra baja de Ivy se escapó de las agujas que la sujetaban, descubriendo la esponjosa melena rubia que había ocultado.
—Pero bueno, qué sorpresa. Si es una amiguita. —Él dejó escapar una risa sádica—. Hasta podremos pasárnoslo bien con ella.
Aunque la mirada de su amiga refulgía de furia, a Sybil no se le pasó por alto el temblor en su labio inferior y la desesperación en sus iris de hiedra.
Sybil inspiró hondo aquel aire helado cargado de gravilla y polvo; los pulmones le quemaron. Apretó la mandíbula. El frío y la templanza se extendieron por su pecho. Muy lentamente levantó la otra mano y la colocó bajo el puño que sostenía el arma, estabilizándolo. Flexionó las rodillas, los codos ligeramente también. Le quedaba una bala. Suficiente.

Ivy gritó. Un hombre que no se había dejado intimidar por los disparos de Sybil se había escabullido entre las sombras y ahora la rodeaba por detrás; el brazo aprisionaba hombros y cuello, y mantenía el cañón de un revólver en su sien. Sybil lo apuntó con el suyo. —Quieto, o le vuelo la cabeza a tu amigo —advirtió él. Tenía la voz rasposa, como si tan sólo se alimentase de cigarros y whisky. Ivy trató de zafarse retorciendo su cuerpo, incluso intentando golpear a su captor, pero él mantenía el abrazo férreo y el arma demasiado apretada contra su sien; como si quisiera introducirla del todo en su cráneo para cerciorarse de que no fallaba. Del forcejeo, la gorra baja de Ivy se escapó de las agujas que la sujetaban, descubriendo la esponjosa melena rubia que había ocultado. —Pero bueno, qué sorpresa. Si es una amiguita. —Él dejó escapar una risa sádica—. Hasta podremos pasárnoslo bien con ella. Aunque la mirada de su amiga refulgía de furia, a Sybil no se le pasó por alto el temblor en su labio inferior y la desesperación en sus iris de hiedra. Sybil inspiró hondo aquel aire helado cargado de gravilla y polvo; los pulmones le quemaron. Apretó la mandíbula. El frío y la templanza se extendieron por su pecho. Muy lentamente levantó la otra mano y la colocó bajo el puño que sostenía el arma, estabilizándolo. Flexionó las rodillas, los codos ligeramente también. Le quedaba una bala. Suficiente.

Un fragmento de #ProyectoVapor que he compartido en la otra red 💜

#Litesky #Booksky

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Terminó de encarar a Sybil del todo, revelando que era de una edad semejante a la suya. Al principio, Sybil había pensado que Ivy portaba una suerte de capa sobre los hombros, pero entonces se dio cuenta de que se trataba de una rígida túnica azul verdosa iridiscente, de mangas anchas y un bordado sinuoso en el bajo. El rostro afilado de Ivy se encontraba enmarcado por un halo de hebras doradas, cabellos tan finos que parecían flotar. Casi tan alta como Sybil, sus ojos verdes de hiedra venenosa se le antojaron salvajes e indomables como la maleza de los bosques de Siberia durante el crudo invierno, hasta el punto que se encontró preguntándose si no se trataba de una criatura de otro mundo
traída en contra de su voluntad para vivir entre los humanos.
Sybil tragó saliva. Ni durante las noches más delirantes en los fumaderos de Hong
Kong se le habían ocurrido semejantes locuras.
Percatándose de su examen, la criatura que tenía ante ella -aún seguía sin parecer del todo humana- se aproximó; o era definitivamente etérea, o tenía la extraña capacidad de no apoyar el peso en sus pies, puesto que las tablas malgastadas no emitieron crujido alguno. Sus finos cabellos parecieron flotar alrededor de su rostro y hombros con el movimiento, esponjosos igual que los arrecifes del Mar del Coral. Cuando se detuvo a un par de palmos de Sybil, el olor a lavanda y piñones frescos la envolvió por completo.
Procuró no respirar hondo, pues sentía que se emborracharía de aquella fragancia si así lo hacía. ¿Cómo había acabado semejante ser en aquel cochambroso edificio?

Terminó de encarar a Sybil del todo, revelando que era de una edad semejante a la suya. Al principio, Sybil había pensado que Ivy portaba una suerte de capa sobre los hombros, pero entonces se dio cuenta de que se trataba de una rígida túnica azul verdosa iridiscente, de mangas anchas y un bordado sinuoso en el bajo. El rostro afilado de Ivy se encontraba enmarcado por un halo de hebras doradas, cabellos tan finos que parecían flotar. Casi tan alta como Sybil, sus ojos verdes de hiedra venenosa se le antojaron salvajes e indomables como la maleza de los bosques de Siberia durante el crudo invierno, hasta el punto que se encontró preguntándose si no se trataba de una criatura de otro mundo traída en contra de su voluntad para vivir entre los humanos. Sybil tragó saliva. Ni durante las noches más delirantes en los fumaderos de Hong Kong se le habían ocurrido semejantes locuras. Percatándose de su examen, la criatura que tenía ante ella -aún seguía sin parecer del todo humana- se aproximó; o era definitivamente etérea, o tenía la extraña capacidad de no apoyar el peso en sus pies, puesto que las tablas malgastadas no emitieron crujido alguno. Sus finos cabellos parecieron flotar alrededor de su rostro y hombros con el movimiento, esponjosos igual que los arrecifes del Mar del Coral. Cuando se detuvo a un par de palmos de Sybil, el olor a lavanda y piñones frescos la envolvió por completo. Procuró no respirar hondo, pues sentía que se emborracharía de aquella fragancia si así lo hacía. ¿Cómo había acabado semejante ser en aquel cochambroso edificio?

El fruncir de una falda de satén sacó a Ivy de su ensoñación.
Dos ojos tan oscuros como la más profunda de las fosas marinas la observaban. Bajo la débil luz del amanecer, con una desconfianza genuina instalada en la mirada y la palidez natural de su rostro, Sybil parecía una criatura salvaje nacida en las heladas aguas de los lagos del norte, hija de la lluvia y el viento invernal. Sus largos cabellos, abundantes, pesados y tan negros como su mirada, se extendían por su espalda y busto casi hasta la cadera. Aunque luchó contra la imagen, Ivy se encontró visualizándose sosteniendo esa frondosa cabellera entre las manos, los sedosos mechones escapando entre sus dedos. Y esos ojos abismales, que tan cautos habían sido en su primer encuentro, ahora eran punzantes y la miraban sin un atisbo de clemencia; como una serpiente que sopesa si debería arremeter a la velocidad del relámpago o si merece más la pena hacer sufrir un
poco más a su presa. Es decir, a Ivy.

El fruncir de una falda de satén sacó a Ivy de su ensoñación. Dos ojos tan oscuros como la más profunda de las fosas marinas la observaban. Bajo la débil luz del amanecer, con una desconfianza genuina instalada en la mirada y la palidez natural de su rostro, Sybil parecía una criatura salvaje nacida en las heladas aguas de los lagos del norte, hija de la lluvia y el viento invernal. Sus largos cabellos, abundantes, pesados y tan negros como su mirada, se extendían por su espalda y busto casi hasta la cadera. Aunque luchó contra la imagen, Ivy se encontró visualizándose sosteniendo esa frondosa cabellera entre las manos, los sedosos mechones escapando entre sus dedos. Y esos ojos abismales, que tan cautos habían sido en su primer encuentro, ahora eran punzantes y la miraban sin un atisbo de clemencia; como una serpiente que sopesa si debería arremeter a la velocidad del relámpago o si merece más la pena hacer sufrir un poco más a su presa. Es decir, a Ivy.

Un par de fragmentos de #ProyectoVapor , cada uno desde la perspectiva de una protagonista (son escenas distintas).

Hoy tengo un día muy largo, porfa denle amor 🫶
#Litesky #Booksky

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¿Estoy disociándome del trabajo y el estudio de opos escribiendo a ratos #ProyectoVapor ?

Sí, no me escondo

#Litesky #Booksky

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Chicas, #ProyectoVapor empezado😍 qué emoción!

#Litesky #Booksky

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La mitad de un ordenador, en cuya pantalla se ve la parte derecha de una página. A la derecha de la foto, detrás de la pantalla hay una vela encendida, y la taza de Chip de la Bella y la Bestia con bolis en su interior.

La mitad de un ordenador, en cuya pantalla se ve la parte derecha de una página. A la derecha de la foto, detrás de la pantalla hay una vela encendida, y la taza de Chip de la Bella y la Bestia con bolis en su interior.

No me concentraba para seguir desarrollando #ProyectoVapor , así que he encendido una velita y me he puesto a seguir corrigiendo el #ProyectoElPuente

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Tenemos proyecto nuevo🌝 #ProyectoVapor
(Sí, vapor porque es steampunk, soy muy poco original) #Litesky

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