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Hashtag
#Writeober
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Hasta el demonio que habita el círculo más profundo
sueña

con una casita de madera junto al lago del averno, 
con la tranquilidad de una condenada gárgola de piedra

muy pequeña

como las mariposas de ceniza que atiborran sus tripas, 
que dejan huellas de ternura y fuego en la carne, fruto del mimo, payaso al servicio del rey Amor.

Hasta el demonio que habita el círculo más profundo
ríe

y colmaría sus jardines del más verde azufre,
y comería su constelación de azúcar, piruletas de sangre.

Por un simple paseo, le entregaría el propio corazón.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Hasta el demonio que habita el círculo más profundo sueña con una casita de madera junto al lago del averno, con la tranquilidad de una condenada gárgola de piedra muy pequeña como las mariposas de ceniza que atiborran sus tripas, que dejan huellas de ternura y fuego en la carne, fruto del mimo, payaso al servicio del rey Amor. Hasta el demonio que habita el círculo más profundo ríe y colmaría sus jardines del más verde azufre, y comería su constelación de azúcar, piruletas de sangre. Por un simple paseo, le entregaría el propio corazón. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Y el combo #writeober + #suavitober (impulsado por
@poetacometa.bsky.social 🍃) !!!!!

Recuerdo el día que lo escribí como si hubiera sido hoy mismo🧡

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Dicen que el cielo era claro y que había cuatro soles, pero no lo creo. Solo conozco aquel faro, la lluvia y los caracoles con los que paseo. 

Cuando la noche es constante, el amanecer no existe.

Que el cielo era claro... 
Que había cuatro soles...
Menudo chiste.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Dicen que el cielo era claro y que había cuatro soles, pero no lo creo. Solo conozco aquel faro, la lluvia y los caracoles con los que paseo. Cuando la noche es constante, el amanecer no existe. Que el cielo era claro... Que había cuatro soles... Menudo chiste. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Gracias a @labibliotekat.bsky.social y a su #julioscribe y #writeober he escrito este año un montón de poemas y relatillos que han llegado a mucha gente 🧡

este fue el primero de julio y le tengo mucho cariño (tengo mis favs, pero de este en concreto me acuerdo mucho)

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queda nada para que acabe octubre 🎃 qué bien me lo he pasado con el #writeober, muchísimas gracias por leerme y apoyar las perlitas diarias compartiéndolas o con un corazón, lo agradezco mucho de verdad 🧡

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31. Halloween #writeober

Noche de muertos

Era Halloween y los niños llamaban al timbre en busca de sus premios. Era Halloween y en casa no tenían caramelos ni chuches ni nada dulce. Era Halloween y al otro lado de la puerta solo había silencio y muertos.

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30. Bestia #writeober

Esfuerzo en vano

Era una bestia trabajando. Se encabezonaba con seguir el mismo ritmo que hacía cuarenta años. A un día de jubilarse, murió de un infarto por sobreesfuerzo.

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29. Maldición #writeober

Significante y significado

Se tatuó unos caracteres que le habían parecido bonitos. En realidad mostraban un mensaje que nadie en su sano juicio grabaría en su piel.
La ignorancia podía ser una terrible maldición.

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El fondo es una carretera mojada con un par de farolas iluminadas al lado boca abajo. Sobre la imagen está el siguiente poema: 

Octubre de agua con crisantemos al fin, 
aclara el camino al alma que quiero ver
tras Halloween.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es una carretera mojada con un par de farolas iluminadas al lado boca abajo. Sobre la imagen está el siguiente poema: Octubre de agua con crisantemos al fin, aclara el camino al alma que quiero ver tras Halloween. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 31. Halloween #Writeober

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solo queda un día de #writeober 😭

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El fondo es una imagen de noche de la luna llena entre las ramas oscuras de unos árboles. Sobre la imagen está el siguiente poema en letras blancas: 

A hierro huele la ida del amor
que pisa en rojo un camino florido
hacia lo insondable y desconocido
entre los brazos del gran cazador.

Medianoche. Media bestia, medio hombre,
clama a la luna, al cielo, con su aullido,
muerto en vida tras ver el amor perdido
entre las garras sin riendas de su maldición.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es una imagen de noche de la luna llena entre las ramas oscuras de unos árboles. Sobre la imagen está el siguiente poema en letras blancas: A hierro huele la ida del amor que pisa en rojo un camino florido hacia lo insondable y desconocido entre los brazos del gran cazador. Medianoche. Media bestia, medio hombre, clama a la luna, al cielo, con su aullido, muerto en vida tras ver el amor perdido entre las garras sin riendas de su maldición. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 29. Maldición
Día 30. Bestia #Writeober

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28. Hoguera #writeober

Instinto de supervivencia

Solo los humanos se reunían alrededor de la hoguera. Los animales y los monstruos, en cambio, huían de las llamas. Más bien se alejaban del círculo de sombras que proyectaban en la noche las criaturas más temibles de todas.

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El fondo es la fotografía del rincón de un antiguo castillo. Sobre él está el siguiente poema: 

En la noche, desde la torre oscura
vigila el dragón sus ruinas amadas.
Ve las piedras rodeadas de malvas
y una hoguera que ataca a la negrura.
Se refleja bailando en la armadura
de un ser que descansa junto a sus llamas.
«Brilla. Qué extrañas que son sus escamas»,
pensó descendiendo la gran criatura
de escamas oscuras, fiel camuflaje.

Cuando dejó el yelmo sobre la hierba,
el dragón observó el negro pelaje.
«No son escamas, tan solo es un traje.
Pero brilla. Brilla. Brilla», pensaba
escondido en las ruinas del paisaje.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es la fotografía del rincón de un antiguo castillo. Sobre él está el siguiente poema: En la noche, desde la torre oscura vigila el dragón sus ruinas amadas. Ve las piedras rodeadas de malvas y una hoguera que ataca a la negrura. Se refleja bailando en la armadura de un ser que descansa junto a sus llamas. «Brilla. Qué extrañas que son sus escamas», pensó descendiendo la gran criatura de escamas oscuras, fiel camuflaje. Cuando dejó el yelmo sobre la hierba, el dragón observó el negro pelaje. «No son escamas, tan solo es un traje. Pero brilla. Brilla. Brilla», pensaba escondido en las ruinas del paisaje. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 28. Hoguera #Writeober

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Regusto amargo

Relamía. Por un lado. Por el otro. La lengua aparecía y desaparecía, amoldada al contorno con sus movimientos, teñida con cada lametón, provocando un sonido de ventosa con cada succión.
La boca se me secaba al presenciar aquel ritual de lenta degustación. Escalón a escalón un sudor frío se deslizaba por la piel que cubría mis vértebras.
Me tendió mi propia ración. No me pude negar.
Cada vez que el recuerdo ataca mi estabilidad, pienso que ojalá lo que tenía entre los labios hubiera sido un caramelo.

Regusto amargo Relamía. Por un lado. Por el otro. La lengua aparecía y desaparecía, amoldada al contorno con sus movimientos, teñida con cada lametón, provocando un sonido de ventosa con cada succión. La boca se me secaba al presenciar aquel ritual de lenta degustación. Escalón a escalón un sudor frío se deslizaba por la piel que cubría mis vértebras. Me tendió mi propia ración. No me pude negar. Cada vez que el recuerdo ataca mi estabilidad, pienso que ojalá lo que tenía entre los labios hubiera sido un caramelo.

27. Caramelo #writeober

Regusto amargo

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El fondo es una verja de forja de una ventana. Sobre él está el siguiente poema: 

Pájaro de ámbar,
de caramelo,
no se quede a mi vera,
por favor, se lo ruego.
Pájaro de ámbar,
de caramelo,
no se quede en mi jaula,
por favor, alce el vuelo.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es una verja de forja de una ventana. Sobre él está el siguiente poema: Pájaro de ámbar, de caramelo, no se quede a mi vera, por favor, se lo ruego. Pájaro de ámbar, de caramelo, no se quede en mi jaula, por favor, alce el vuelo. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 27. Caramelo #Writeober

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El fondo es un espejo grande dorado. Sobre él, en la parte baja de la imagen está el siguiente poema: 

Presa del ansia y la amargura,
conjuró al Tiempo frente al espejo
porque cree que todo cura. 

Arriba a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es un espejo grande dorado. Sobre él, en la parte baja de la imagen está el siguiente poema: Presa del ansia y la amargura, conjuró al Tiempo frente al espejo porque cree que todo cura. Arriba a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 26. Conjuro #Writeober

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El fondo es un sol sobre el mar dado la vuelta. Sobre él está el siguiente pareado: 

naranja acaricia hasta tumbas sin nombre
antes de esconderse tras el horizonte

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es un sol sobre el mar dado la vuelta. Sobre él está el siguiente pareado: naranja acaricia hasta tumbas sin nombre antes de esconderse tras el horizonte Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 25. Tumba #Writeober

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26. Conjuro #writeober

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Hace mucho tiempo, allá en la villa de la foresta, había un famoso juguetero que no solo suministraba juguetes a los niños del poblado sino que, de tan bueno que era, compraban sus productos en la capital. Le propusieron una y mil veces trasladar su taller a la urbe, pero él se negó todas las veces, aduciendo que su vida estaba en aquella diminuta aldea perdida en el bosque y que si se marchaba de ahí no sería capaz de volver a crear juguetes como los que diseñaba.
Cada dos semanas, el juguetero desaparecía de la villa en lo que él llamaba su viaje de obtención de materiales, y volvía una semana más tarde cargado de madera oscura, llena de nudos, en gruesos troncos que cargaba en una carreta. Nunca aceptó aprendices, ni permitía que nadie entrara en su taller, estuviera él o no. Muchas veces los niños se agolpaban en las ventanas de su tienda para intentar atisbar cómo tallaba el juguetero la madera, cómo conseguía expresiones tan reales, figuras tan bellas, pero tan pronto el juguetero percibía que estaba siendo observado corría las cortinas y procedía a trabajar a oscuras, lo que jamás afectó en nada a la calidad del producto final.
A Reese, un niño pelirrojo más espabilado de lo que a sus padres les venía bien, comenzó a intuir que el secretismo del juguetero era más perturbador que curioso, y lejos de centrar su atención en el taller decidió seguirle en una de sus travesías de obtención de material. Cuál fue su sorpresa cuando, al caer la primera noche de su extraño viaje, el anciano se postró sobre la tierra húmeda de un claro y comenzó a escarbar con entusiasmo, casi con desesperación. Sacó del agujero una pálida lombriz y la engulló con satisfacción, y tan pronto el gusano cruzó su garganta el juguetero se giró y miró al niño con unos ojos brillantes y una sonrisa afilada.
—Por fin —masculló, su voz tan profunda como la oscuridad del bosque—. Hacía mucho que no me seguía ningún niño. Empezaba a quedarme sin madera.

Hace mucho tiempo, allá en la villa de la foresta, había un famoso juguetero que no solo suministraba juguetes a los niños del poblado sino que, de tan bueno que era, compraban sus productos en la capital. Le propusieron una y mil veces trasladar su taller a la urbe, pero él se negó todas las veces, aduciendo que su vida estaba en aquella diminuta aldea perdida en el bosque y que si se marchaba de ahí no sería capaz de volver a crear juguetes como los que diseñaba. Cada dos semanas, el juguetero desaparecía de la villa en lo que él llamaba su viaje de obtención de materiales, y volvía una semana más tarde cargado de madera oscura, llena de nudos, en gruesos troncos que cargaba en una carreta. Nunca aceptó aprendices, ni permitía que nadie entrara en su taller, estuviera él o no. Muchas veces los niños se agolpaban en las ventanas de su tienda para intentar atisbar cómo tallaba el juguetero la madera, cómo conseguía expresiones tan reales, figuras tan bellas, pero tan pronto el juguetero percibía que estaba siendo observado corría las cortinas y procedía a trabajar a oscuras, lo que jamás afectó en nada a la calidad del producto final. A Reese, un niño pelirrojo más espabilado de lo que a sus padres les venía bien, comenzó a intuir que el secretismo del juguetero era más perturbador que curioso, y lejos de centrar su atención en el taller decidió seguirle en una de sus travesías de obtención de material. Cuál fue su sorpresa cuando, al caer la primera noche de su extraño viaje, el anciano se postró sobre la tierra húmeda de un claro y comenzó a escarbar con entusiasmo, casi con desesperación. Sacó del agujero una pálida lombriz y la engulló con satisfacción, y tan pronto el gusano cruzó su garganta el juguetero se giró y miró al niño con unos ojos brillantes y una sonrisa afilada. —Por fin —masculló, su voz tan profunda como la oscuridad del bosque—. Hacía mucho que no me seguía ningún niño. Empezaba a quedarme sin madera.

La Reina Demonio observa con una expresión en absoluto impresionada cómo el goblin mensajero se retuerce frente a ella, tratando de alcanzar nuevas cotas en lo que a reverencias se refiere. Le dirige una mirada interrogativa a su dama de compañía, junto a ella, que se encoge de hombros, invitándola a permitir que la criatura finalice el extraño espectáculo, y la Reina Demonio parpadea con indiferencia, aceptando la propuesta. Por fin, cuando el goblin prácticamente le ha devuelto la mirada a través de sus propias piernas, se reincorpora con dificultad y agacha la cabeza.
—Su Majestad Demoníaca, vengo en representación del Rey Goblin. El Monarca tiene una oferta que hacerle y le invita amablemente a visitarlo en su palacio. Como obsequio e incentivo, el Rey ha insistido en que toméis mi cabeza.
La Reina enarca una ceja, indolente.
—¿Qué tipo de oferta requiere que yo me desplace, cuando podría haber venido él a hacérmela?
El goblin se retuerce las manos con nerviosismo.
—El Monarca no quería importunar a vuestro servicio con su presencia. Prefiere ser anfitrión, pues tiene como objetivo serviros, no que vos le sirváis a él —carraspea.
La Reina Demonio pone los ojos en blanco, hastiada.
—Espero que esto no tenga que ver con una propuesta de matrimonio, porque si es el caso tomaré tu cabeza y también la suya. Es de una impertinencia supina semejante atrevimiento.
—No soy más que el mensajero, Su Majestad —farfulla, cada vez más nervioso—. Desconozco la naturaleza de la propuesta, tan solo que tiene una que haceros.
—Podéis, pues, decirle a vuestro Rey que…
Antes de que la Reina Demonio pueda terminar la frase, la monarca desaparece del trono en una bola de humo violáceo que hace que tanto su dama de compañía pestañee con sorpresa, antes de suspirar de pura frustración.
—Esa maldita niña ha vuelto a equivocarse con el hechizo de invocación —bufa, indignada—. No hace más que llamarla, es ridículo —acto seguido se gira hacia el goblin—. Lamento el contratiempo.

La Reina Demonio observa con una expresión en absoluto impresionada cómo el goblin mensajero se retuerce frente a ella, tratando de alcanzar nuevas cotas en lo que a reverencias se refiere. Le dirige una mirada interrogativa a su dama de compañía, junto a ella, que se encoge de hombros, invitándola a permitir que la criatura finalice el extraño espectáculo, y la Reina Demonio parpadea con indiferencia, aceptando la propuesta. Por fin, cuando el goblin prácticamente le ha devuelto la mirada a través de sus propias piernas, se reincorpora con dificultad y agacha la cabeza. —Su Majestad Demoníaca, vengo en representación del Rey Goblin. El Monarca tiene una oferta que hacerle y le invita amablemente a visitarlo en su palacio. Como obsequio e incentivo, el Rey ha insistido en que toméis mi cabeza. La Reina enarca una ceja, indolente. —¿Qué tipo de oferta requiere que yo me desplace, cuando podría haber venido él a hacérmela? El goblin se retuerce las manos con nerviosismo. —El Monarca no quería importunar a vuestro servicio con su presencia. Prefiere ser anfitrión, pues tiene como objetivo serviros, no que vos le sirváis a él —carraspea. La Reina Demonio pone los ojos en blanco, hastiada. —Espero que esto no tenga que ver con una propuesta de matrimonio, porque si es el caso tomaré tu cabeza y también la suya. Es de una impertinencia supina semejante atrevimiento. —No soy más que el mensajero, Su Majestad —farfulla, cada vez más nervioso—. Desconozco la naturaleza de la propuesta, tan solo que tiene una que haceros. —Podéis, pues, decirle a vuestro Rey que… Antes de que la Reina Demonio pueda terminar la frase, la monarca desaparece del trono en una bola de humo violáceo que hace que tanto su dama de compañía pestañee con sorpresa, antes de suspirar de pura frustración. —Esa maldita niña ha vuelto a equivocarse con el hechizo de invocación —bufa, indignada—. No hace más que llamarla, es ridículo —acto seguido se gira hacia el goblin—. Lamento el contratiempo.

Una infusión de romero, una amatista, dos piedras de sangre y una vela negra.
Amalia saca de su bolsillo el mechón de pelo oscuro y lo mira fijamente antes de dejarlo en el centro del pentagrama invertido. Según la revista La Joven Bruja, que como todo el mundo sabe contiene todo el conocimiento que una joven bruja como ella necesita, solo hace falta un conjuro sencillo para conseguir que el chico que te gusta se fije en ti. Lo que más difícil le resultó conseguir fue el mechón de pelo, y de hecho Seamus se enfadó bastante cuando notó el tijeretazo y se giró para mirarla con estupefacción, pero Amalia está convencida de que la dulzura de la sonrisa que le devolvió apaciguó cualquier sospecha.
A sus catorce años, Amalia lleva tonteando con la magia el tiempo suficiente como para sentirse confiada en sus capacidades, así que abre la revista por la página «Rituales de amor infalibles para adolescentes» y comienza a seguir las instrucciones: crea un triángulo en torno al mechón de pelo con las piedras mágicas mientras entona el hechizo, enciende la vela y deja que le queme la yema del dedo antes de hacerse un pequeño corte y verter su sangre sobre los diferentes ingredientes, y finalmente se bebe la infusión de romero y se chupa el dedo.
La llama de la vela se torna violeta y Amalia sonríe, satisfecha, casi pudiendo sentir cómo poco a poco se vuelve irresistible, y para su sorpresa la figura translúcida de Seamus se presenta ante ella, en el centro mismo del pentagrama donde su mechón de pelo ha empezado a echar humo, y la mira con los ojos desorbitados, consternado.
—Condenada lunática, ¿se puede saber qué has hecho esta vez?
Amalia, asustada, revisa las instrucciones y se queda tan pálida como el fantasma que ha invocado.
La infusión tenía que ser de tomillo.

Una infusión de romero, una amatista, dos piedras de sangre y una vela negra. Amalia saca de su bolsillo el mechón de pelo oscuro y lo mira fijamente antes de dejarlo en el centro del pentagrama invertido. Según la revista La Joven Bruja, que como todo el mundo sabe contiene todo el conocimiento que una joven bruja como ella necesita, solo hace falta un conjuro sencillo para conseguir que el chico que te gusta se fije en ti. Lo que más difícil le resultó conseguir fue el mechón de pelo, y de hecho Seamus se enfadó bastante cuando notó el tijeretazo y se giró para mirarla con estupefacción, pero Amalia está convencida de que la dulzura de la sonrisa que le devolvió apaciguó cualquier sospecha. A sus catorce años, Amalia lleva tonteando con la magia el tiempo suficiente como para sentirse confiada en sus capacidades, así que abre la revista por la página «Rituales de amor infalibles para adolescentes» y comienza a seguir las instrucciones: crea un triángulo en torno al mechón de pelo con las piedras mágicas mientras entona el hechizo, enciende la vela y deja que le queme la yema del dedo antes de hacerse un pequeño corte y verter su sangre sobre los diferentes ingredientes, y finalmente se bebe la infusión de romero y se chupa el dedo. La llama de la vela se torna violeta y Amalia sonríe, satisfecha, casi pudiendo sentir cómo poco a poco se vuelve irresistible, y para su sorpresa la figura translúcida de Seamus se presenta ante ella, en el centro mismo del pentagrama donde su mechón de pelo ha empezado a echar humo, y la mira con los ojos desorbitados, consternado. —Condenada lunática, ¿se puede saber qué has hecho esta vez? Amalia, asustada, revisa las instrucciones y se queda tan pálida como el fantasma que ha invocado. La infusión tenía que ser de tomillo.

#Writeober #12, #13 y #14: Vela, Demonio y Madera

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Exhumación 

Llevaba siglos muerto. Llevaba siglos sin que nadie honrase sus restos. Llevaba siglos sin quejarse, ya que no podía hablar ni sentir con solo esos huesos resistentes al tiempo.
Tras la cristalera, los focos los hacían reflejar la luz como si fueran piedras preciosas.
Y cientos y miles y millones de ojos los observaban. Y ni una sola ofrenda.
Una vitrina de museo era la peor tumba.

Exhumación Llevaba siglos muerto. Llevaba siglos sin que nadie honrase sus restos. Llevaba siglos sin quejarse, ya que no podía hablar ni sentir con solo esos huesos resistentes al tiempo. Tras la cristalera, los focos los hacían reflejar la luz como si fueran piedras preciosas. Y cientos y miles y millones de ojos los observaban. Y ni una sola ofrenda. Una vitrina de museo era la peor tumba.

25. Tumba #writeober

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24. Farol #writeober

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23. Humo #writeober

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22. Otoño #writeober

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21. Feria #writeober

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20. Pesadilla #writeober

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19. Sangre #writeober

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18. Invocación #writeober

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Post image

Hoy he intentado sentirme a escribir lo que me falta del #Writeober pero es que NO PUEDO. De verdad que me odio por ello pero es que son términos otoñales, de la spooky season, y en mi casa estamos a 40 GRADOS. Adjunto foto del termostato. No puedo con esto, no puedo escribir otoño en verano 😭

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El fondo es una calabaza de halloween con luz dentro. Sobre la imagen está el siguiente poema: 
Prometió arrancarse la cabeza,
vaciar los adentros y prenderlos
como un farol
para dirigir -con gran torpeza-
con la luz del más allá a los muertos
hacia el calor.

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es una calabaza de halloween con luz dentro. Sobre la imagen está el siguiente poema: Prometió arrancarse la cabeza, vaciar los adentros y prenderlos como un farol para dirigir -con gran torpeza- con la luz del más allá a los muertos hacia el calor. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 24. Farol #Writeober

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El fondo es un cielo azul con grandes nubes blancas. Sobre él está el siguiente poema en letras verdes: 
al cielo sube el humo
fuego le he prendido al alma
si no es para quererte
sentido no tiene usarla

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es un cielo azul con grandes nubes blancas. Sobre él está el siguiente poema en letras verdes: al cielo sube el humo fuego le he prendido al alma si no es para quererte sentido no tiene usarla Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 23. Humo #Writeober

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El fondo es un bosque otoñal. Sobre él está el siguiente haiku en letras naranjas:
nace otoño
devorando cabello
del árbol de piel

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es un bosque otoñal. Sobre él está el siguiente haiku en letras naranjas: nace otoño devorando cabello del árbol de piel Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 22. Otoño #Writeober

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El fondo es una fotografía de una fería con un gran algodón de azúcar en primer plano. Sobre la imagen está el siguiente poema en letras anaranjadas: 

En la feria, en un puesto, dentro del ruido,
entre risas, máquinas y caballitos,
el algodón solo se ha movido. 
Parece hecho de azúcar, pero son hilos
de gusanos de seda muy muy crecidos. 

Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

El fondo es una fotografía de una fería con un gran algodón de azúcar en primer plano. Sobre la imagen está el siguiente poema en letras anaranjadas: En la feria, en un puesto, dentro del ruido, entre risas, máquinas y caballitos, el algodón solo se ha movido. Parece hecho de azúcar, pero son hilos de gusanos de seda muy muy crecidos. Abajo a la derecha está mi usuario @teconmerricat

Día 21. Feria #Writeober

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