Mochi, mi perro, oliendo el rastro por el que volviamos al tajo. Entre tréboles y otras anuales se atisba la sombra de un sendero guardado por dos almendros hibernando, un almez a la izquierda y otro al fondo.
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Mochi, mi perro, oliendo el rastro por el que volviamos al tajo. Entre tréboles y otras anuales se atisba la sombra de un sendero guardado por dos almendros hibernando, un almez a la izquierda y otro al fondo.