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#duelos
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#TomCruise #visitó el #set de #STARWARSSTARFIGHTER, de #ShawnLevy, y terminó #filmando uno de los #duelos con #Lightsaber de la #película.

(vía: www.nytimes.com/2026/01/08/m...)

#StaraWars #Jedi #JediOrder #GeorgeLucas #Lucasfilm #CloneWars #Skywalker #HanSolo #Palpatine #Movie #DarthVader #Movies

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El reto de pasar la primera Navidad sin alguien querido: “Llorar o estar callado no arruina la celebración” La omnipresencia de los símbolos navideños, las cenas y comidas obligadas o las campañas publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida; un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volverá a sentarse a la mesa. En el transcurso de un año hay tiempo para que sucedan muchas cosas, entre ellas, la muerte de una persona. Un momento traumático para sus seres queridos que tendrán que enfrentarse a la complicación emocional extra de la primera Navidad sin su presencia. Aunque sean unas festividades a las que personalmente no se les dé demasiada importancia, la omnipresencia de sus símbolos, las cenas y comidas obligadas o las campañas publicitarias sensiblonas repetidas en bucle se sienten como sal en la herida. Son un recordatorio de que ese familiar o ese amigo ya no volverá a sentarse a la mesa nunca más. **Y enfrentarse por primera vez a esa realidad, que algunos profesionales de la psicolog ía llaman ‘síndrome de la silla vacía’, no suele ser fácil.** Hace poco más de un mes, el suegro de Lidia enfermó sin posibilidad de curación. Los médicos les dijeron que no tardaría demasiado en fallecer, aunque tenían la esperanza de poder pasar la última Navidad junto a él. Sin embargo, su estado de salud empeoró muy rápido y finalmente no pudo ser. Así que este año el plan principal de la familia es arropar a la viuda “que es la que más va a notar la ausencia”, explica Lidia, “y también celebrar de alguna manera, ya que hay un niño en la familia, que necesita seguir creyendo un poco en la magia”. Así, los adultos rehicieron planes, cancelaron viajes o fiestas “para priorizar estar juntos, ya que pensamos que nos ayudará a sobrellevar la pérdida tan reciente”, sostiene. Belén Jiménez, doctora en psicología, docente e investigadora en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), comenta que en la primera Navidad es normal que aparezcan emociones como “tristeza, cansancio emocional, enojo o ganas de que todo pase rápido” y ofrece una serie de consejos generales que pueden ser útiles. Uno de ellos es “bajar el listón” de las expectativas porque seguramente esta no va a ser la mejor Navidad de la vida, así que con que “se puedan atravesar” ya valdría. Además, también recomienda “anticipar los momentos más delicados y pensar qué puede ayudarte” con pequeñas estrategias como decidir al lado de quién sentarse en la cena, retirarse de la celebración un poco antes de lo habitual o encontrar un espacio al que salir a respirar. También aboga por no intentar reprimir la emoción: “Llorar o estar callado no estropea la celebración; lo que suele generar más tensión es intentar contenerlo todo”. > Llorar o estar callado no estropea la celebración; lo que suele generar más tensión es intentar contenerlo todo > > Belén Jiménez — doctora en psicología (UOC) El padre de Verónica murió un 4 de diciembre después de dos años enfermo de cáncer de pulmón y la familia celebró esa primera Navidad como habían hecho todas las anteriores. Su hija Violeta tenía un año por aquel entonces y había más niños, así que se les hizo más fácil experimentar “la magia de la Navidad”, expresa. Con su silla vacía en la mesa y una foto suya en la chimenea, brindaron por él “y por todo lo bueno vivido juntos”, rememora y añade que rescataron “anécdotas entre lágrimas de tristeza, repletas de amor y alguna que otra risa furtiva sobre sus comidas favoritas, sus manías o lo cabezón que era a veces”. Ahora, diez años después, en cada reunión familiar chocan sus copas por él: “No hay un día que no lo extrañemos”, garantiza. Hablar de la persona ausente y reconocer de manera explícita su ausencia “reduce la tensión emocional y evita que el dolor se viva en silencio”, declara Cristina Berenguer, psicóloga experta en duelo. Este mismo año publicó junto a Alba Payàs, el libro _Una Doble Tarea_ (Paidós), que incluye un capítulo _Afrontar celebraciones: consejos para familias en duelo_. La experta señala que actos como el de brindar por la persona que no está, como hizo Verónica con sus allegados, son una buena manera de sobrellevar la celebración, como también puede serlo encender una vela en su honor o dedicarle un momento en la reunión. “Estos gestos permiten honrar el vínculo, dar un lugar a la ausencia y facilitar que el resto del encuentro pueda vivirse con mayor calma”, apunta, “hablar y recordar no significa forzar el dolor, sino integrar la pérdida de una manera humana y compartida”. ## ¿Cambiar tradiciones? Como cada familia (o grupo de amigos, que en ellos también duelen las ausencias) vive los embates de la vida a su manera, hay quienes optan por cancelar la Navidad. Candela cuenta que cuando falleció su madre, su abuela paterna se llevó tal disgusto que dejó de celebrar la Navidad para siempre. Ella, sin embargo, optó por lo contrario porque considera que tienen “momentos mucho más importantes donde extrañar a mi madre que la propia Navidad”. Una de las fechas que más festejan es el día de Reyes, así trasladó la ceremonia a casa de su padre y desde entonces hace “exactamente la misma Navidad que habría hecho mi madre, que es acordarnos con todo el cariño de las personas que faltan y tirar para adelante”. > Hablar de la persona ausente y reconocer de manera explícita su ausencia reduce la tensión emocional y evita que el dolor se viva en silencio > > Cristina Berenguer — psicóloga experta en duelo Precisamente, en la familia de Diana borraron ese día del calendario de festejos. Su padre murió el 5 de enero del año 2022 y ahora se dan los regalos por Papá Noél y ninguno por Reyes. Recuerda que, pese a la tristeza, la primera Navidad sin él fue “bonita porque nos volvimos a juntar con primos o tías después de dos años, primero por la pandemia y después la que él pasó enfermo”. Afrontaron las fechas con calma, pero su hermana y ella estaban preocupadas por su madre aunque “fue una campeona”. Berenguer y Payà recomiendan la posibilidad de “construir” una nueva Navidad: “Nunca nada volverá a ser como antes, pero vos y tu familia pueden empezar a afrontar las fiestas de una manera distinta”. Por su parte, Noemí Villafranca, psicóloga especialista en procesos de duelo, afirma que lo mejor es hablar abiertamente del tema y decidir qué tradiciones o costumbres de esas fechas se quieren mantener. “Si mi madre era la que cocinaba para toda la familia, quiero asumir yo ahora ese rol” o “me gusta ver la casa decorada, pero no tengo fuerza ni ilusión ahora mismo para hacerlo yo, prefiero que lo hagan mis hijas” son dos ejemplos de planteamientos que propone. ## No intente hacerlo en casa Cada cual se enfrenta a los malos momentos como puede –el bruxismo cotiza al alza en estas fechas de brindis y turrones–, pero las expertas tienen algunos consejos útiles sobre lo que no se debería hacer. Belén Jiménez desarrolla que: “Cada duelo es distinto. Influyen el tipo de vínculo, la historia personal, el momento vital, la red de apoyo y la forma aprendida de expresar emociones”. Y remarca que algunas personas exteriorizan más sus emociones, mientras que otras se las guardan, por lo que parecen más fuertes aunque a veces solo se trata de “una contención prolongada”. Jiménez considera que “no hay que minimizar ni corregir la emoción; es necesario evitar frases hechas o comparaciones; hay que ofrecer presencia y escucha, más que soluciones y validar [los sentimientos del otro]: ‘Tiene sentido que hoy te duela más”. “Acompañar el duelo es estar sin apuro, sin juicio y sin intentar tapar el dolor, confiando en que compartirlo lo hace más llevadero”, confirma. Asimismo, recuerda que en muchas comunidades, existen grupos de duelo y en estas fechas es habitual “que se organicen charlas y espacios de encuentro, como _Es Navidad … y en casa hay una silla vacía_, que ofrecen un marco compartido para poner palabras al dolor y no atravesarlo en soledad”. Por su parte, Noemí Villafranca desaconseja el silencio alrededor de la ausencia, hacer como que no pasó nada, forzar la ilusión y la alegría, esforzarse en estar bien para no preocupar a los demás o para que ellos no estén mal. También expone que no es bueno aislarse por completo para ‘no molestar’, que no es lo mismo que aislarse por necesitar estar en soledad y lejos del ambiente festivo. Ella aclara que “en estas situaciones solemos pensar: ‘No voy a ir a la cena porque voy a arruinar el ambiente’. Desaconsejo tomar decisiones basadas en lo que creés que los demás sentirán”, manifiesta, “las personas que te quieren prefieren estar con vos, aunque estés triste, que saber que estás sola y sufriendo por no estorbar”. Berenguer coincide en los mismos aspectos que sus compañeras de profesión, pero también dirige el foco a los niños y adolescentes del grupo: “Es importante crear recuerdos significativos, en los que nuestra mente pueda sustentarse en momentos de dificultad” y, para ella, la Navidad es un buen momento para hacerlo. “Si algo puede enseñarnos la pérdida es la importancia de nuestras relaciones significativas y el valor del tiempo de dedicación y amor a los que nos quedan”, concluye.
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Depresión decembrina, fenómeno silencioso que requiere atención oportuna: Nájera Villeda La depresión decembrina representa un riesgo silencioso para la salud mental en México. Especialistas advierten sobre el aumento de ansiedad y tristeza en noviembre y diciembre, y recomiendan atención profesional, autocuidado y apoyo emocional oportuno para prevenir crisis más graves.

La #depresión #decembrina afecta a miles de personas en México y suele vivirse en silencio. #Duelos, #pérdidas y presión social pueden detonar ansiedad y tristeza.

@INEGI_INFORMA @locatel_mx @GobiernoMX
#PeriodismoParaTi #SociedadNoticias

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La política y los duelos en el intrigante mundo de ‘A punta de espada’ de Ellen Kushner ‘A punta de espada’, la obra más conocida de Ellen Kushner, ofrece una perspectiva única de la fantasía en un mundo donde los duelos no son solo para defender el honor, sino también para mover los…

La política y los duelos en el intrigante mundo de 'A punta de espada' de Ellen Kushner killbait.com/es/la-politi... #literatura #duelos #intriga #fantasía

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Así quedaron los octavos de final del Mundial de Clubes Ya están los 16 equipos, de los ocho grupos, que calificaron a la siguiente ronda del Mundial; y, por ende, los duelos para la fase de octa...

#Carrousel #DxT #009dxt #Duelos #futbol #Lionel #Messi […]

[Original post on 24-horas.mx]

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Así quedaron los octavos de final del Mundial de Clubes Ya están los 16 equipos, de los ocho grupos, que calificaron a la siguiente ronda del Mundial; y, por ende, los duelos para la fase de octa...

#DxT #009dxt #Duelos #futbol #Lionel #Messi #Monterrey #Mundial […]

[Original post on 24-horas.mx]

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Eres la única persona que entiende su dolor.

#mente #cuerpo #alma #energia #duelos

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Una vida distinta, sin los padres El duelo de los padres no ocurre solo al final de sus vidas, sino que comienza mucho antes, cuando sus hijos inician su camino hacia la salida del ámbito familiar. El duelo de los padres no es algo que se dé en el final de sus vidas, sino que comienza mucho antes. Un primer duelo de los padres se da en la juventud, en la medida en que empezamos a realizar elecciones exogámicas. Dicho de otra forma, un joven que empieza a transitar el camino hacia la exogamia, o sea, que sale del ámbito familiar, comienza a vivir en un mundo en el que los padres ya no son el horizonte ni el referente último de las cosas. La influencia del modo de vida familiar en uno, su carácter prescriptivo, es mucho más profundo de lo que nos imaginamos. Es decir, el adolescente puede rebelarse, pelearse con los papás, pero todo eso es espuma, es la superficie del vínculo. En su dimensión más profunda, cualquier hijo adoptó un modo de vida propio de una estructura familiar. Y esa estructura familiar determina, marca, separa, deslinda lo posible de lo imposible. En este punto, como mencionaba, el adolescente empieza a ver. Más que ver, porque los niños ya ven. De hecho, los niños pequeños muchas veces lo dicen: “En la casa de mi amigo se come así”, por ejemplo. Incluso, hacen reclamos: “¿Por qué a mi amigo lo dejan hacer esto y vos a mí no? ¿Por qué en su casa después de comer van a la pileta y vos nos decís que nosotros no podemos, que tenemos que esperar a hacer la digestión?”. Siempre se trata de cuestiones sin demasiada importancia, pero el papel prescriptivo de esas cuestiones es enorme. Entonces, los niños lo ven, pero no les toca vivir algo diferente. Creo que, justamente, la adolescencia es el momento en el que, en primer lugar, a alguien le toca duelar el modo de vida que recibió de su familia. No obstante, muchas veces no lo es. En efecto, yo puedo pensar, por ejemplo, en algo que corroboré a lo largo del tiempo: en muchas personas con una gran dificultad para establecer pareja, esa dificultad no tiene que ver con la superficie psíquica de una circunstancia determinada, como que no le gusta nadie, que los varones se borran, que las mujeres son así o asá; tiene que ver con algo relacionado con el duelo del modo de vida juvenil, o sea, con poder plegarse a otro modo de vida. En este punto me gusta una frase que planteaban los filósofos **Gilles Deleuze** y **F élix Guattari**, cuando ellos afirmaban que conocer a alguien es conocer un mundo. Nadie conoce a nadie si no está dispuesto a vivir en un mundo distinto. Con esta idea, ellos rompen con el prejuicio de creer que conocer a alguien es saber cómo es el otro. Pero, en realidad, al conocerlo lo único que puedo saber es lo que uno proyecta en el otro, uno se conoce más a sí mismo. Conocer a alguien, dicen ellos, es habitar el mundo del otro. Ahora bien, para cualquiera, que hasta su juventud organizó su vida en función de cierto modo de vida familiar adquirido, empezar a vivir con alguien es sumamente difícil. Y no me refiero a convivir en una pareja, sino a simplemente irse de vacaciones o pasar un fin de semana juntos. Repito, en muchos casos de personas con dificultades para establecer pareja estable y para poder consolidar un vínculo, yo me encontraba con que les era muy complicado vivir con otro. Tenían más de treinta años, tal vez empezaban a verse con alguien, y no toleraban la convivencia más de tres días. Sentían que el otro lo desordenaba, tenían una dificultad muy grande para compartir el mundo extraño. El apego irrestricto a un modo de vivir, por lo general, tiene que ver con el que uno recibió de su familia de origen. Uno no es más maduro cuanto más sabe lo que quiere; sino en función de una mayor disponibilidad para habitar mundos posibles, mundos de otros, mundos extraños. Y un apego demasiado irrestricto al modo de vida personal, lejos de ser un acto de determinación, es una forma defensiva y una conservación del modo de vida que uno recibió. Tengo un amigo que acaba de hacer una operación inmobiliaria y tiene que escriturar una propiedad. Se le plantea el problema con el escribano de la familia, porque él preferiría otro, pero todos trabajan con él, y también es la garantía de que va a salir todo bien, esa referencia familiar se juega psíquicamente al nivel de la fidelidad. Esta fidelidad familiar puede tener que ver con otras cuestiones, como el barrio donde vivir: para algunas personas, es un movimiento psíquico importante el vivir en un barrio distinto a aquel en el que se criaron o lejos de él. O el tipo de colegio, también. La rebeldía puede ser que alguien decida no mandar a sus hijos a colegios católicos, como sus padres hicieron con él; en este sentido, se rebela contra un ideal. Pero toda esa rebeldía es de espuma, porque alguien puede conservar una absoluta fidelidad en relación, por ejemplo, con el jabón de lavar la ropa, puede elegir la misma marca que elegía la mamá. Lo que quiero ubicar es que, en la adolescencia, la rebeldía es la punta de un iceberg, que muestra que es simplemente el modo de tapar una fidelidad extrema, que solo se pone a prueba no rebelándose contra los padres. Se pone a prueba viviendo con otros, y con la posibilidad de hacerle lugar al otro en la vida. Esta es la primera instancia del duelo, en la que ya no es que veo que hay un mundo distinto, que hay familias que hacen cosas de otra manera, sino que estoy dispuesto a vivir una vida diferente. Por eso es tan importante la juventud. Es paradójico, porque uno duela a los padres cuanto más los lleva adentro. La muerte de los padres no es el sacrificio de estos, que no existan más, sino no depender de su existencia real. Pienso, por ejemplo, en aquellas personas que, a pesar de los años, necesitan hablar con los papás todos los días, personas que ya son independientes, que tienen sus propios ingresos. No se trata de la dependencia económica, porque alguien puede necesitar el dinero de los padres y, sin embargo, que eso no vaya de la mano con la dependencia de la existencia real. Incluso, puede ser que esa dependencia se juegue o se dé en alguien que no habla jamás con los padres. De lo que se trata es de si alguien está preparado para vivir en un mundo en el que estos no estén. ¿Yo puedo vivir en un mundo en el que no estén esas prescripciones? ¿Puedo vivir en un mundo que no se continúe a través de mí? En realidad, esa es la solución: menos dependo realmente de ellos cuanto más su mundo –no ellos– continúa a través de mí. Por eso, en última instancia, puedo aceptar la muerte real de mis padres. Cuando esta llega, en cierta medida, lo esperable es que alguien simbólicamente haya podido aceptarlo. Y relaciono esto con algunas situaciones bastante comunes en la actualidad. Hoy la medicina tiene la capacidad de hacer que la vida se estire y, muchas veces, llegado el momento en que un padre o una madre están internados y están mal, para algunas personas es muy difícil tomar la decisión de dejarlos ir. Si el médico es profesional y piensa en términos estrictamente de su disciplina, va a proponer recursos para estirar la vida. Y uno se puede preguntar: ¿con qué sentido hacerlo, si la condición es estar enchufado? Pero a veces este deseo de prolongar la vida de los padres de esta manera habla más de lo no elaborado. Recuerdo el caso de una mujer cuya madre estaba internada. Su situación era grave, y el médico les preguntó a ella y a sus hermanos qué deseaban hacer. Ella había decidido dejarla ir, pero uno de los hermanos se negó, decía: “Yo no puedo tomar esa decisión”. Y el médico le estiró la vida a la madre, incluso quizás hasta con sufrimiento para esa mujer. Pero es que uno puede tomar la decisión de que un padre muera, pero solo si no siente que lo está matando. En esos casos, es común que nos sintamos mal de desear que se mueran. Por ejemplo, mi mamá está internada hace tres meses y yo me encuentro pensando: “Ojalá llamen de la clínica para decirme que ya está” y, al mismo tiempo, siento una culpa tremenda. Por supuesto que es muy distinto desear que alguien muera como forma de finalizar el sufrimiento que el acto agresivo de representar la muerte de alguien como si fuera una especie de venganza o acto hostil. Y aceptar la muerte de los padres va a depender de que yo haya elaborado a lo largo de mi vida mis impulsos edípicos tempranos, que yo no siga siendo un niño que está fantaseando la muerte de los padres como frustradores o privadores. En la próxima columna plantearé la misma cuestión, pero desde el punto de vista de los padres –cuando les toca dejar ir a los hijos. _LL/MF_
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Meaning of #duelos DUELS: Fry eggs and bacon or brains... duelos

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Significado de #duelos DUELOS: Fritada de huevos y torreznos o sesos... duelos

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Significado de #duelos DUELOS: Fritar ovos e bacon ou cérebro... duelos

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#duelos

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