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#tereleache
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Celebramos el quinto fanzine E-KLAN. La relación de Tere Leache con la fotografía nació en la infancia, entre los olores del laboratorio de su padre y la magia de ver aparecer una imagen sobre el papel. Inspirada por Dorothea Lange, Graciela Iturbide o Cristina García Rodero, Tere explora lo humano desde lo cotidiano, lo rural y la emoción. Su fotografía es sencilla, cercana, consciente. Una invitación a mirar despacio.
El fanzine ya está disponible en nuestra web: https://e-klan.es/tere-leache/

Celebramos el quinto fanzine E-KLAN. La relación de Tere Leache con la fotografía nació en la infancia, entre los olores del laboratorio de su padre y la magia de ver aparecer una imagen sobre el papel. Inspirada por Dorothea Lange, Graciela Iturbide o Cristina García Rodero, Tere explora lo humano desde lo cotidiano, lo rural y la emoción. Su fotografía es sencilla, cercana, consciente. Una invitación a mirar despacio. El fanzine ya está disponible en nuestra web: https://e-klan.es/tere-leache/

Quinto fanzine E-KLAN. La relación de Tere Leache con la fotografía nació en la infancia, entre los olores del laboratorio de su padre y la magia de ver aparecer una imagen sobre el papel. Ya está disponible en nuestra web: e-klan.es/tere-leache/

#eklan #programainnova #tereleache #photography

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Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo.
La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz.
@tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo. La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz. @tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo.
La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz.
@tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo. La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz. @tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo.
La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz.
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Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo. La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz. @tereleache

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La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz.
@tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. A los veinte años tomé su cámara por primera vez. Comencé fotografiando a mi familia, a mis amigos, a las celebraciones cotidianas. Me atraía el blanco y negro, su capacidad de contar sin distraer. Con la llegada de mi primera cámara digital todo cambió. La libertad de disparar sin miedo al error me permitió experimentar más, aprender y construir mi propio archivo. La mirada de esta semana nos llega desde Aoiz. @tereleache

Mi relación con la fotografía nació en la infancia, de la mano de mi padre. Recuerdo pasar horas en su laboratorio, observando cómo la imagen aparecía poco a poco sobre el papel. Para mí, aquello era magia. -Tere Leache-

#eklan #programainnova #tereleache #photography

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