La obra, encargada por su sastre de Barcelona, al que ya había retratado y al que Picasso cedía sus cuadros a cambio de trajes, representa un grupo familiar: Soler con su esposa, sus cuatro hijos y su perro, merendando en un prado. En el mantel aparecen, junto al vino y a la fruta, una escopeta y una liebre recién cazada. La actitud de los personajes retratados, que miran fijamente al pintor, confiere al cuadro una sensación de eternidad. El respeto por la intimidad de esta familia y el realismo con que Picasso congela las actitudes y expresiones de todos los personajes recuerdan los cuadros de grupo de Courbet. En un momento posterior, a petición del propio Soler, el artista consintió en que otro pintor, Sebastiá Junyer Vidal, situara a los personajes en un paisaje. Pero en 1913 Picasso repintó el fondo, modificándolo notablemente hasta devolver a la obra su aspecto originario.
🎨La familia Soler, 1903 de #PabloPicasso #español 1881 - 1973 Picasso se quedó en #Barcelona el invierno de 1903 porque, quería “hacer algo”. Dicha estancia, presenció la realización de algunas de las obras más bellas de la #ÉpocaAzul #Museo de #BellasArtes de #Lieja #Bélgica #museoparticular #art